miércoles, 16 de mayo de 2012

EL HUNDIMIENTO DEL TITANIC

Mucho se ha hablado sobre el hundimiento del soberbio transatlántico. ¿Y quién no ha visto la última película sobre el desastre, ahora ya en 3D?
El Titanic se hunde, y en la cubierta no hay botes salvavidas para todos, únicamente para la primera clase, mientras en las bodegas quedan atrapados sin posibilidad de salvación los otros: los trabajadores, los sirvientes…

Los colosos se hunden, y siempre son los mismos los que consiguen salvarse. Ha habido más de un Titanic en nuestra historia reciente. Desde hace décadas, el pelotazo inmobiliario ha sembrado nuestra geografía de moles de ladrillo y cemento sin ningún respeto por la naturaleza; donde antes había campos de naranjos o almendros, ahora hay esqueletos de hormigón entre maleza, y lo mismo ha ocurrido con las costas, las playas, los montes, los bosques. Pero ¿qué importa unos árboles menos, una playa degradada, o un campo convertido en un erial para siempre? se decía. Era el negocio del siglo, la manera de hacerse rico, muy rico en poco tiempo. Y se construyeron aeropuertos para que desembarcaran los turistas ávidos de disfrutar en nuestra tierra, y moles faraónicas con enorme nariz para recibirlos. Pero he aquí que el nuevo Titanic se hundió entre cañaverales, y como siempre, sólo hubo botes salvavidas para unos pocos, que habían colocado sus ganancias a buen recaudo. Para el resto, la ruina y la perplejidad de verse tan o más miserable que antes.

Y ahora se escucha a nuevos armadores planeando la construcción de un nuevo coloso. Ahora se llama Eurovegas, pero la capacidad humana para tropezar en la misma piedra es enorme, y podría crear cualquier otro proyecto semejante. Por desgracia, la magnificencia del proyecto atrae a muchos, aunque ellos sólo puedan participar como mozos o camareros de la última clase. Las luces, la música, el brillo y el ruido siempre llaman la atención. Pero ahora, como siempre, sólo hay botes salvavidas para los viajeros de primera clase. Los demás, se hundirán con los bosques, los montes, las playas, las retamas y las encinas.

El desarrollo sostenible exige un urgente cambio de dirección que evite el fatal choque con el iceberg.

Imagen: en.wikipedia/

3 comentarios:

  1. El afán de ir a más, confundiendo ese ir a más con avanzar económicamente y no interiormente.
    Ese afán empieza a hacer aguas...como hace aguas nuestra felicidad cuando nos damos cuenta de que más no siempre es más, sino menos.
    Es el paso necesario para aprender, para generar de una vez por todas un definitivo salto evolutivo a nivel genético que nos permita ser verdaderos seres humanos.

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  2. Tienes razón, Victor. Y la salida de esta crisis nunca podrá ser volver a vivir como antes, como sueñan tantos. Esto sería prolangar el parto. La salida será vivir más humanamente, y esto supone vivir de modo muy distinto a nuestro modo de vida actual...

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  3. que de acuerdo estoy

    miguel

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