Iván Pérez Marinas
http://ciudadsur.equomadrid.org/2013/07/16/relato-reflexiones-sobre-el-debate-de-la-marea-por-el-pacto-de-las-izquierdas/
“Unir o no unir las izquierdas he ahí la cuestión” se podría decir que ese era el tema del encuentro organizado por la revista
La Marea
en la Escuela de Relaciones Laborales el pasado jueves 11 de julio en
Madrid. Para tratar de resolver este dilema político-electoral invitaron
a representantes de colectivos referentes del progresismo: el célebre
Alberto Garzón, diputado del PCE e IU en el Congreso; el emergente Juan
López de Uralde, coportavoz federal de EQUO; el activista social Nacho
Murgui, presidente de la FRAVM (Federación Regional de Asociaciones de
Vecinos de Madrid); y la desconocida Erika Rodríguez, colaboradora del
blog socialdemócrata
Líneas Rojas y militante del PSOE. Este
partido también estaba invitado, lo cual provocó cierto revuelo en las
redes sociales y con razón porque incluir al PSOE en un encuentro de
formaciones progresistas y de izquierdas es lo mismo que aceptar pulpo
como animal de compañía. Afortunadamente declinaron la oferta.
También es de destacar que el mismo día
La Marea celebró un
encuentro similar en Valencia con diputadas de partidos del País
Valenciano: Clara Tirado (PSOE), Mireia Mollá (IdPV y Compromís) y
Esther Barceló (IU).
Planteamientos iniciales
La mesa de debate estaba moderada por Daniel Ayllón, redactor de
La Marea.
A este periodista se le puede adjudicar el planteamiento de todo el
tema a debate, ya que lo abría en el número de julio de esta revista con
el artículo “La izquierda en busca del gran pacto político y social”.
En este texto no se puede considerar que deje abiertas varias
posibilidades para alcanzar ese acuerdo, puesto que todo el desarrollo
de su exposición pivota en torno a un único partido, IU. Este escritor
deja entrever que la unión de las izquierdas consiste en que todos los
partidos se sumen al proyecto de IU, relegando a un segundo plano a las
demás formaciones políticas progresistas y eludiendo completemante las
iniciativas ciudadanas y populares. Lo más claro será presentar unos
pocos ejemplos.

Para las elecciones europeas que están a la vuelta de la esquina, tan
sólo contempla la coalición de IU e ICV, a la que suma sin base a CHA
como tercer partido, y no contempla la alianza de los partidos
nacional-independentistas de izquierdas (ERC-Bildu-BNG), llamada “Europa
de los Pueblos” en anteriores comicios, ni tampoco el acuerdo que está
gestando EQUO con las formaciones progresistas plurinacionalistas
(Compromís, Més, CHA y demás). A nivel autonómico incluye a la coalición
Alternativa Galega de Esquerda, que “casualmente” es la única en la que
participa IU, y no recoge las restantes: la valenciana Compromís,
conformada por Bloc Nacionalista Valencià, Iniciativa del Poble Valencià
y Els Verds-Esquerra Ecologista (estas dos últimas en vísperas de su
próxima integración-fusión a EQUO); la balear Més, cuyos miembros son
PSM-Entesa Nacionalista e IniciativaVerds-EQUO; y la coalición tinerfeña
de Socialistas por Tenerife (SxTf), Alternativa Sí Se Puede (SSP) y
EQUO Canarias. Asimismo, cuando trata de las posibilidades de pacto en
Cataluña, sorprendentemente coloca como protagonista a la pequeña EUiA,
socia catalana de IU, y no atiende a las acciones de las formaciones
catalanas con mayor apoyo social: la nacionalista ERC y la ecosocialista
ICV. Por último, a nivel europeo se ocupa nada más de los pactos
políticos de formaciones marxistas y olvida los que se mueven en el
ámbito del ecologismo político: la alemana Bündnis 90/Die Grünen, que es
el resultado de la fusión de los dos partidos que le dan nombre y, como
se prevee, en las elecciones alemanas de septiembre saltará del quinto
al tercer puesto de escaños en el Bundestag, lo que quizás la convierta
en partido de gobierno junto al SPD; y la francesa Europe Écologie-Les
Verts, que fue conformada por personas del mundo ecologista y del
activismo social para las elecciones europeas de 2009, en las que se
convirtió en la segunda opción más votada en Francia.
De todas formas, espero que Daniel Ayllón haya cambiado su
perspectiva sobre el origen y la fisonomía del pacto de las izquierdas
tras las posturas planteadas en el debate que ahora paso a describiros.
Transcurso del debate
Con una mayoritaria asistencia de personas de EQUO como público, en
un aula de Escuela de Relaciones Laborales cada vez más acalorada, no
por las intervenciones de los ponentes sino por las altas temperaturas
de una tarde madrileña de verano, se llevaron a cabo unas breves
presentaciones de la revista
La Marea, la iniciativa del debate y
el perfil de los participantes de la mesa. El debate se desarrolló en
cuatro rondas centradas en torno a una pregunta, que cada participante
fue respondiendo de uno en uno.
1ª)
Cita elementos positivos de los otros colectivos presentes
A favor de la FRAVM se consideró la lucha que realizan desde hace
décadas a nivel de calle por los derechos sociales de la ciudadanía,
mientras que en halago de IU se recordó su tradición política. En
cambio, para EQUO, los menos conocedores de esta formación, tanto
Alberto Garzón como Erika Rodríguez, se limitaron a reconocer su trabajo
por la defensa medioambiental; pero Nacho Murgui amplió esto señalado
su labor de democracia interna, dirigida hacia la horizontalidad y la
participación. Por último, sobre Líneas Rojas se reconoció que apenas
conocían este colectivo y, por ello, no podían opinar aunque alababan su
implicación política al acudir a este debate.
2ª)
Menciona un aspecto negativo de tu propia formación
La representante de Líneas Rojas apuntó que el propio colectivo surge
como crítica del PSOE para recuperar su ideología y sus políticas de
corte socialdemócrata. Nacho Murgui señaló sobre la FRAVM que ha tenido
que readaptarse a las nuevas formas de reivindicación social. Por su
parte, López de Uralde admitió con razón que solemos ser lentos en
llegar a posturas internamente por nuestro sistema de debate horizontal,
por el cual se tienen que tener en cuenta todos los puntos de vista de
las personas de EQUO hasta alcanzar un consenso y que, una vez
conseguido, siempre se puede volver a abrir el tema a debate. Por
último, Garzón reconoció que las formas organizativas de IU no están a
la última y hay una amplia separación entre cúpula política y bases de
militantes.
3ª)
Señala un pacto o alianza, pasada o presente, que podría ser un buen modelo a seguir
En este punto hubo una amplia variedad. López de Uralde valoró la
labor de Syriza en Grecia, probablemente quitándoselo de la boca al
representante de IU, quien tuvo en consideración los movimientos
sociales y políticos de América Latina. Por su parte, Nacho Murgui optó
por Bildu, mientras que Erika Rodríguez recordó el Frente Popular de
1936.
4ª)
Qué consideras necesario para poder alcanzar el pacto político
En esta cuestión, sinceramente, cada persona vino a hablar de su
libro y respondió escasamente a la pregunta en cuestión. En primer lugar
tomó la palabra el coportavoz de EQUO, quien, tras presentar el origen
de este partido como un pacto de personas y formaciones políticas de
ideología progresista, adquirió más fuerza en su discurso señalando el
punto principal que debe tener cualquier movimiento político
progresista, “las formas son el fondo”, para hacer comprender que la
política de izquierdas sólo puede salir adelante a partir de la
democracia interna, la independencia económica y la transparencia.
Después, Alberto Garzón se centró en que los pactos no pueden ser sólo
de cúpulas de partidos sino que también deben trabajarse a nivel de
militancia mediante contactos de las bases de los diferentes colectivos
entre sí. A continuación, Nacho Murgui, tras advertir que expresaba lo
siguiente como ciudadano y no como representante de la FRAVM, postuló
que los movimientos sociales no deben conformarse en candidaturas
ciudadanas sino, desde su propio ámbito, apoyar los movimientos
políticos que estén en sintonía con sus reivindicaciones. Finalmente,
Erika Rodríguez apuntó el carácter asambleario y participativo para
lograr esos puntos de encuentro.
Al término de las cuatro rondas hubo un turno para hacer preguntas,
pero por desgracia fue muy breve por el hecho de que se nos echaba el
tiempo encima y teníamos que desalojar el aula porque iban a cerrar el
centro. En las preguntas destacaron las intervenciones de Inés Sabanés y
Ramón Linaza.
La Marea dispuso un ágape en el Patio Maravillas para todos
los asistentes y participantes del encuentro. Su intención era que el
debate continuara allí, pero lamentablemente estuvimos nada más que las
personas de EQUO y los propios organizadores del evento, por lo que no
pudimos debatir nada con los militantes de IU ni (que hubiera sido lo
más interesante) con Alberto Garzón.
Mis reflexiones finales sobre el debate y el futuro del pacto
Como conclusiones o valoraciones finales, la organización de esta
mesa redonda ha sido un hecho positivo porque permite tener lugares de
encuentro en los que compartir los distintos puntos de vista de cada
movimiento político. Sin embargo, no he podido ver un acercamiento de
posturas por ningún lado, probablemente porque ya están tomadas de
antemano y la intención es ofrecer una imagen de que se puede alcanzar
ese pacto electoral tan deseado por algunos cuando se tiene claro que no
es viable por ambas partes. Otro elemento desfavorable es la nula
consideración de los movimientos políticos ciudadanos, cuya causa se
puede localizar en la equivocada premisa inicial de que el pacto atañe
nada más que a formaciones políticas en una visión corporativista.
En cuanto a las intervenciones, me ha decepcionado Alberto Garzón
porque, quizás por las campañas de marketing de IU, creía que era mucho
mejor orador y tenía mayor capacidad de ofrecer argumentos y réplicas.
Puede que no fuese su día y estaba en baja forma; pero, como varias
personas comentaron, parecía que tenía grabado su discurso en un disco
duro y no hacía más que apretar un botón para soltarlo. Aunque era
aplaudido por su pequeño grupo de seguidores acérrimos, resonando en un
vacío hueco, sus propuestas caían por su propio peso, ya que si piensa
así sobre cómo debe ser su partido y cómo deben forjarse acuerdos, ¿por
qué no lo aplica como miembro de la Ejecutiva Federal de IU?
Por su parte, Juan López de Uralde ha mejorado respecto a anteriores
ocasiones que ha tenido que hablar en público. Está adquiriendo una
buena capacidad de oratoria mediante la propia práctica en sucesivas
ocasiones, cada vez más frecuentes. Aunque empezó un poco flojo, fue
adquiriendo confianza en sus palabras y se resarció con un discurso
compacto y una oratoria contundente. Terminó dominando el debate y lo
digo objetivamente, pues tan sólo hacía falta recurrir a un aplausómetro
por la duración y estruendo de los aplausos que siguieron a su
intervención de la cuarta ronda.
En cuanto a los otros dos ponentes, me gustaron las palabras y la
forma de pensar de Nacho Murgui, sobre todo porque ofrecía un punto de
vista más independiente al no pertenecer a ningún partido sino a una
organización de ámbito social, mientras que Erika Rodríguez estuvo bien,
ni destacó ni desentonó, y espero que sus propuestas sean escuchadas en
el PSOE para que recupere la socialdemocracia que abandonó en la
segunda legislatura de Zapatero y así olviden el errático
socioliberalismo.
El tan ansiado pacto de las izquierdas está demasiado enfocado en
clave electoral por ciertos sectores sociales. No han aprendido (y han
tenido ocasiones para enterarse) que las coaliciones electorales no
suponen una suma aritmética de votos porque los ciudadanos no son cifras
sino personas, que tienen gustos y rechazos y prefieren escoger unas
propuestas muy concretas y confiar en unas personas muy determinadas.
Las elecciones deben ser el medio, no el fin, y por tanto los frentes
electorales no valen. En su lugar hay que trabajar por unas políticas
concretas y estas se pueden lograr perfectamente desde su propio espacio
ideológico y político. Seguro que varios de vosotros ya habréis caído
en la cuenta de que me estoy remitiendo a la conocida frase de Inés
Sabanés de que “hay que pasar de la casa común a la causa común”.
A quienes aún no haya convencido con este planteamiento, lo intentaré
con el siguiente argumento: no hay una izquierda sino dos, que son la
socialista y la ecologista. Nos encontramos en una situación política en
nuestro país en la que ha surgido una nueva ideología progresista, el
ecologismo, cuyos planteamientos sociales son muy similares a la
izquierda tradicional defendiendo los derechos sociales con una
finalidad del bien común, pero cuyos postulados económicos resultan
totalmente divergentes frente al socialismo y, evidentemente desde mi
punto de vista, se adaptan a las necesidades del siglo XXI, que
requieren un sistema productivo viable con nuestro entorno
medioambiental, del que dependemos totalmente en alimentación y
recursos, y demandan unas nuevas fuentes de energía, que al tiempo que
aseguran la pervivencia de la especie frente al cambio climático se
distribuyen con equidad social. Asimismo, a diferencia de la izquierda
socialista, en la izquierda ecologista resultan inherentes los valores
de la horizontalidad organizativa, la participación democrática y la
paridad de género porque sin ellos no es viable el modelo socioeconómico
planteado por el ecologismo. En una misma formación electoral no pueden
coexistir dos modelos organizativos y dos métodos de funcionamiento.
Que quede también claro que esto no resta para que podamos convivir y
colaborar desde nuestros propios espacios políticos.
Si todavía queda alguien que no haya sido capaz de convencer, me
remitiré a hechos prácticos. No tiene sentido que se pida un frente
común para determinadas elecciones como las europeas porque el
Parlamento Europeo funciona con grupos parlamentarios en los que se
integran los representantes políticos según la adscripción de sus
partidos políticos. Así pues, aunque EQUO e IU fuesen juntos en una
misma lista electoral europea, después se distribuirían por separado:
las personas de IU al grupo Izquierda Unitaria Europea y las personas de
EQUO al grupo Verdes. Si a esto sumamos que, tomando como referente los
datos electorales de las Elecciones Generales de 2011, ambas
formaciones políticas tienen asegurada la obtención de escaños en los
comicios europeos no es justo impedir que la ciudadanía pueda escoger
entre las políticas e ideas que cada una de estas formaciones políticas
representan.
En conclusión, como persona de EQUO considero que, aunque no
compartamos listas electorales, se puede colaborar en pactos, tanto
parlamentarios y municipales mediante acuerdos legislativos como
extraparlamentarios en plataformas y actos reivindicativos. Abandonemos
el pacto electoral y centrémonos en el pacto político y en el pacto
social.