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viernes, 10 de agosto de 2012

DERECHO A VIVIR

Está enferma, muy enferma. El tratamiento le permite vivir, a pesar de su riñón enfermo. Pero es extranjera, sin papeles, sin tarjeta sanitaria, y no podrá seguir recibiendo ese tratamiento…hay médicos que se rebelan, que siguen atendiéndolos a ellos, los excluidos de la sanidad pública, por las leyes de un Gobierno, el mismo gobierno que se rasga las vestiduras y aboga por la vida de los no nacidos, hoy por aquellos que nacerán con graves malformaciones: tienen derecho a vivir (claro, si no son extranjeros).
                El debate lleva tiempo abierto, y ahora se reaviva, con el proyecto de reforma de Ley del Ministro de Justicia Ruiz Gallardón. Leo la carta del neurocirujano Javier Esparza que señala el sufrimiento de los niños y las familias de los niños con graves deformaciones congénitas y señala que nadie puede ser obligado a sufrir. Leo la carta de Javier María Pérez Roldán, abogado de familia y padre de una niña de 7 años con espina bífida en la que responde al neurocirujano. Sigo leyendo, testimonios de unos y otros a favor y en contra del aborto, e intento ordenar mis ideas para explicar mi opinión. En primer lugar, señalaría que en este tema hay un componente emocional muy grande ( personalmente, no puedo escribir sobre ello sin conmoverme) y que quizás eso de origen a confusión.
                Charlaba con una amiga contraria al aborto. Me explicaba cómo acudió a ella en Mozambique una muchacha embarazada pidiéndole ayuda, y cómo ella se ofreció a ayudarla con todos sus medios cuando naciera el niño. La muchacha se marchó entristecida, pues lo que quería es que la ayudase a abortar. Al poco tiempo volvió muy feliz. Había conseguido abortar de modo clandestino.
                _¿La denunciaste?_ el aborto está penado en Mozambique.
                _ No, por supuesto.
                No me podía imaginar lo contrario, conozco la calidad humana de mi amiga.
                _ Pues de eso se trata.
               
                Me gustaría aclarar algunos de los razonamientos que me hacen estar a favor de la despenalización del aborto (es mi opinión personal):
                En primer lugar, no sé por qué se habla de estar a favor o contra del aborto, cuando de lo que se trata es de despenalizarlo, que no es lo mismo que imponerlo o promoverlo. Por ejemplo: pongamos que como mi amiga, por mis creencias, estuviera contra el aborto: yo no abortaría, pero no por eso condenaría a la cárcel a la persona que según su conciencia quisiera abortar.
                En segundo lugar, está claro que nadie debe ser obligado a abortar, ni explícita ni implícitamente, ni por próximos (incluida la familia, la pareja…) ni por profesionales. Es una decisión de la madre. Sé de madres que han dado a luz a niños con deficiencias, sé de su amor inmenso, de su generosidad, y del hermoso proyecto que han hecho de su vida de entrega al hijo. Y aquí señalo que el Estado, y la sociedad en general, debería apoyar sin reservas a estas familias. Pero también he sido testigo del martirio de padres ante el sufrimiento inhumano de sus hijos, y de su dolor por no haberlo evitado.
                En tercer lugar, ante el argumento de los que dicen defender la vida de los más débiles (¡Ay! pero hay otros débiles de los que se olvidan) de los no nacidos, opino que en este punto sí que hay confusión. Un óvulo, un espermatozoide, es en potencia un no nacido ¿habrá que defenderlos? Bien, sé que lo que acabo de escribir es una exageración, una provocación. Sin embargo, salvando las distancias, se trata de saber qué es un individuo. Porque son las personas, los individuos, los que están sujetos a la ley, y protegidos por ella.
Y aquí, de nuevo, nos encontramos con un debate conceptual. Cito las aclaraciones del biólogo Martín Bofia Olivera: “… Cuando un óvulo es fecundado por un espermatozoide, ambos están ya vivos previamente; la vida no comienza en ese momento. Pero además, el producto de esa unión es una célula indiferenciada, que comenzará a dividirse y posteriormente a formar estructuras rudimentarias. El proceso toma meses, y hasta antes de las 12 primeras semanas –al menos–, no existen aún las estructuras anatómicas que puedan dar soporte a las funciones que definen a un ser humano: percepción sensorial, pensamiento, conciencia…” De lo que no cabe duda es de que sí son personas las niñas violadas obligadas a dar a luz en algunos países, la miseria de muchas familias que no pueden sustentar a sus hijos, el dolor de tantos niños abandonados, el martirio de padres ante unas criaturas que han traído al mundo para sufrir lo inhumano…
                En cuarto lugar, pienso que hay que diferenciar entre pecado y delito. Pecado es un término religiosos, y me parece perfecto que los creyentes de una determinada religión consideren que es pecado abortar con la consecuencia religiosa que ello implica. Pero no por ello deberán querer imponer sus preceptos religiosos a los que no profesan su fe haciendo que pasen a ser delitos tipificados por la Ley.
                Y para terminar, me resulta extraña la alianza PP-Iglesia Católica en este tema, su participación hombro con hombro en tantas manifestaciones. Porque el PP ha votado a favor de la Ley del aborto, y parece que quiere hacerse perdonar con alguna que otra rectificación, y justamente en uno de los puntos que más sufrimiento provoca. Quizás por aquello de que el signo del cristiano es la cruz. Pero no: el signo del cristiano es el amor, la compasión.

 imagen: inclusiónyequidad.org

sábado, 28 de julio de 2012

NADIE TIENE DERECHO A OBLIGAR AL SUFRIMIENTO. CARTA DE JAVIER ESPARZA

Nadie tiene derecho a obligar al sufrimiento, por Javier Esparza

El neurocirujano infantil Javier Esparza, uno de los directores médicos de su especialidad más reconocidos de España, alerta sobre las terribles consecuencias humanas de prohibir el aborto en casos de malformación grave del feto. Esparza expone desde su experiencia los sufrimientos que padecen los niños afectados por malformaciones congénitas del sistema nervioso, como la hidrocefalia congénita o la espina bífida abierta.

"He sido neurocirujano durante 40 años en diversos hospitales públicos españoles, hasta hace dos años, cuando me jubilé. En 1982, creé el Servicio de Neurocirugía Infantil del Hospital Infantil 12 de Octubre de Madrid, del que he sido jefe hasta hace dos años, además de haber desempeñado otros puestos de responsabilidad: director del Hospital del Niño Jesús en Madrid, director médico del Hospital 12 de Octubre, secretario de la Sociedad Española de Neurocirugía, secretario de la Comisión Nacional de Neurocirugía y profesor asociado de la Universidad Complutense.
Durante estos últimos 28 años de mi vida profesional, dedicados exclusivamente a la neurocirugía infantil, he tenido que tratar a muchos cientos de niños que padecían malformaciones congénitas del sistema nervioso, como la hidrocefalia congénita o espina bífida abierta. Desgraciadamente, he sido testigo y he tenido que enfrentarme al tremendo sufrimiento que causan estas anomalías a las familias, pero sobre todo a los propios niños.
Quiero suponer, pues no puedo entenderlo de otra manera, que la intención del ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, es producto del desconocimiento de esta realidad y de estas enfermedades. Una de ellas, la espina bífida abierta (o mielomeningocele), consiste en la ausencia completa del necesario cierre de la médula espinal en el feto. Por esta razón, el tejido nervioso normal de la médula no se desarrollará. En este proceso también participan las ausencias de cierre de la columna vertebral, grupos musculares e incluso de la piel en las áreas en las que la malformación se localiza, generalmente la región lumbar, pero también la dorsal. Así, un niño que nazca con esta patología puede sufrir toda su vida de los siguientes problemas.
» Parálisis de ambas piernas. En los casos más graves, que desgraciadamente podrían ser la mayoría si la ley se modificase, el grado de parálisis será completo.
» Atrofia en estos casos de los músculos de los dos miembros inferiores con grandes deformaciones en los pies, piernas y también en la espalda, con desviaciones muy graves de la columna vertebral.
» Incontinencia completa de orina y de heces.
» Impotencia sexual completa.
» Hidrocefalia: crecimiento exagerado de la cabeza en el 90% de los niños.
» Malformación de Chiari II: malformación en el cerebelo.
» Siringomielia frecuente: desarrollo de cavidades anormales en el resto del interior de la médula espinal, que pueden causar parálisis de ambos brazos.
» Deficiencia mental en el 55% de los niños aproximadamente. Eso si las medidas aplicadas han sido las correctas durante toda la vida.
El tratamiento de estas patologías es muy complejo, y se requieren unidades multidisciplinarias altamente especializadas. Precisarán numerosas operaciones realizadas por muy variados especialistas y en diferentes etapas de la vida: neurocirujanos, traumatólogos, urólogos, cirujanos pediátricos, cirujanos plásticos, etc. Además de necesitar rehabilitación permanente, vigilancia pediátrica y antibioterapia muy frecuente, añadiéndose además todo tipo de aparatos ortopédicos, sondajes vesicales permanentemente, sillas de ruedas y un largo etcétera.
"Estas anomalías causan un enorme sufrimiento a los propios niños"
Naturalmente, todas estas intervenciones quirúrgicas, la mayoría de ellas muy complicadas, conllevan un número no despreciable de complicaciones, lo que ensombrece todavía más los problemas.
Finalmente, resumiré el pronóstico vital y la calidad de vida de estos niños. Como resultado de tantas intervenciones, su estancia en los hospitales puede ser muy prolongada, incluso en algunos casos hasta años de hospitalización. Es por lo tanto imposible una escolarización correcta. Pero el colmo es que todos estos esfuerzos sanitarios, sociales, familiares y del propio niño terminarán antes de las dos primeras décadas, pues la mayoría de estos niños habrán fallecido, dado que esta malformación presenta numerosas complicaciones muy tardías y difíciles de solucionar.
Que las malformaciones congénitas del sistema nervioso son las más frecuentes entre todas las malformaciones fetales graves es un hecho ya muy conocido. Por ejemplo, la anencefalia (falta completa de desarrollo de los hemisferios cerebrales) se cifra, según la prestigiosa revista JAMA (año 2000), en seis por cada 1.000 recién nacidos vivos o muertos.
No se tienen datos exactos de la incidencia de la espina bífida abierta en la población española antes de las actuales medidas preventivas y de la implantación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo, pero se pueden citar las estadísticas del Reino Unido (entre uno y dos por cada 1.000) o de Irlanda (tres por cada 1.000).
En Argentina, país en el que la interrupción del embarazo solo se permite en casos de violación, pero en el que se realiza como en España la prevención con ácido fólico durante la gestación, la cifra publicada en al año 2000 es de 2,7 por cada 1.000 recién nacidos vivos.
más información
·                                 Gallardón anuncia que la malformación del feto no será razón para abortar
·                                 El PP respalda al ministro
·                                 España, con Irlanda y Malta, a la cola de la UE
En España se ha practicado durante muchos años un excelente programa de prevención de la espina bífida, y desde la implantación de la ley del aborto, la prevención con ácido fólico durante la gestación y el diagnóstico prenatal de estas lesiones, la prevalencia es solo de ocho casos por cada 10.000 recién nacidos vivos; es decir, uno por cada 1.000 en recién nacidos vivos. En sectores profesionales implicados en estos problemas esto siempre se ha considerado como un gran avance de la sanidad española, en comparación con periodos históricos anteriores, y también con otros países.
Desgraciadamente, si se suprime el supuesto de interrupción del embarazo, mucho me temo que volveremos de nuevo a cifras terribles, dado que se trata de malformaciones frecuentes.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la natalidad española es de 10 nacimientos por cada 1.000 habitantes. Es decir, de 486.000 en el año 2010 y de 468.000 en 2011. Extrapolando datos, podríamos asumir que España se colocaría en una situación similar a la de Argentina, con 2,7 por cada 1.000 casos, o a la de Irlanda —que permite solo el aborto por riesgo para la salud de la mujer—, que con terapia de ácido fólico tiene un porcentaje de tres por cada 1.000 casos en recién nacidos vivos. Así, en el caso español y continuando el tratamiento preventivo con ácido fólico, nos colocaríamos en una cifra aproximada de 1.200 a 1.400 casos de niños con espina bífida al año.
¿Es el Gobierno consciente de ello? ¿Cómo piensa gestionar este problema? ¿Qué se les puede explicar a las familias e incluso a los futuros niños? ¿Que por la decisión de un político que fue ministro de Justicia no han podido valorar otras opciones?
No creo que ninguna sociedad tenga el derecho, y menos pudiendo evitarlo, de cargar a ningún ser humano con sufrimientos más allá de lo imaginable. Por otra parte, siempre he creído que los Gobiernos y las leyes deben estar al servicio de los seres humanos para ayudarlos, pero no para castigarlos; y mucho menos por intereses posiblemente espurios."


Me permito publicar el artículo anterior, y la carta del neurocirujano Javier Esparza, pienso que debería ser lectura obligatoria.