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martes, 27 de noviembre de 2012

CRECIMIENTO O EVOLUCIÓN

Hemos crecido, pero no hemos evolucionado. Y es el momento de cambiar de rumbo: el crecimiento debe dejar de ser la meta, el objetivo del nuevo milenio debe ser la evolución. Nos jugamos mucho porque el crecimiento sin límites es insostenible.
Desde nuestros orígenes, hemos alimentado a un monstruo: la guerra. El progreso de la Humanidad ha ido parejo al progreso respecto a las armas: desde las primitivas lanzas de piedra hasta las actuales armas de destrucción masiva. Las armas daban el poder, y el poder daba el sustento, la riqueza. Con el paso de los siglos, con los avances técnicos y científicos, la esencia depredadora de nuestra especie se ha agudizado. Y hoy el dinero, el poder y la guerra se enseñorean de nuestras existencias.
Podemos seguir progresando, creciendo, incluso “superar” esta crisis (momentáneamente) para avanzar en la misma dirección: la próxima crisis será aún más profunda y global. O podemos sustituir el crecimiento por la evolución de nuestra especie, una evolución cuyo germen no lo estamos inventando hoy sino que viene abriéndose paso a través de los siglos. Lo mejor del ser humano ha emergido una y otra vez a través de movimientos y maestros (muchos pagaron con sus vidas, pero nos engrandecen) y se ha traducido en ideas, en palabras, en acciones: la libertad, la igualdad, la fraternidad, la unidad desde el respeto a la diversidad, el entendimiento, la fuerza de la razón y la palabra, el valor del trabajo como fuente de felicidad y corresponsabilidad, la democracia, la conciencia colectiva...la dignidad del ser humano. Frente al dinero, el poder y la guerra.
La evolución es una meta, un proceso. Cuantos más seamos,  más fuertes seremos, cuantas menos concesiones hagamos, más coherentes seremos y mantendremos la esperanza a pesar de haber sido manipulados una y otra vez. Bacterias que regeneran el tejido de una especie enferma, termitas que se unen para construir desde las entrañas de la tierra un nuevo modo de existir, evolución frente al crecimiento.

imagen: ison21.es

viernes, 13 de abril de 2012

¿Y YO QUÉ SACO DE ESTO?

¿No habrá sido esta la pregunta que se han hecho muchos de los políticos, a todos los niveles? Y efectivamente, sacar, han sacado mucho, más de uno. No vale la pena enumerar la lista de “beneficios” que han obtenido, unos y otros, y que se afanan por conservar (y ocultar), sería ocupar demasiado espacio, demasiado tiempo.
Frente a la clase política, han existido siempre movimientos no gubernamentales, que en paralelo con los que sustentan el poder han intentado dar respuesta y solución a los problemas de la gente. Y hoy surgen movimientos sociales que luchan por el pueblo y reniegan de la política, al menos como se ejerce hoy en día. Y sin embargo, pienso que hay que atacar el problema desde la cabeza, desde el poder. Meterse dentro para cambiar las cosas. Como el caballo de Troya del astuto Ulises. Pero temblando, porque es evidente que el poder corrompe. Luego, hay que vacunarse, y con una fuerte dosis de honradez, a repetir con la mayor periodicidad posible, con un buen y riguroso calendario de vacunas.
 Hay un enorme potencial de bondad y coraje en los seres humanos, pero es necesario encauzarlo hacia el bien común de la Humanidad. La existencia de movimientos sociales como el 15 M, o de ONGs como por ejemplo Amnistia Internacional es un buen sistema de control. Pero es necesario inventar un nuevo modo de hacer política en el que la pregunta sea ¿Y yo qué puedo aportar para crear un mundo mejor?

Y  oigo las declaraciones del gobierno sobre la ayuda al desarrollo: la crisis hará que se limiten y se centrarán en América Latina y Norte de África, para poder mejorar la ayuda. Claro, habrán pensado que para qué ayudar al África Subsahariana ¡se están muriendo de hambre! Y ¿qué saco yo de esto?


Imagen:Metal Gear Solid redone in the amazing style of DanielVendrellOduber.

rampagedreality.com