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miércoles, 27 de abril de 2016

"...La ecología es la alternativa demócrata al odio de la ultraderecha"

Es el título de una entrada del blog de EQUO, refiriéndose  a las elecciones en Austria, pero lo podemos generalizar sin miedo a equivocarnos. Por eso nos afianzamos por la alternativa verde, el ecosocialismo, y el ecofeminismo que representa EQUO. y suscribimos totalmente lo que se expresa en la entrada de la que copiamos el inicio y que podéis encontrar en el siguiente enlace.





EQUO: "En Austria, la ecología es la alternativa demócrata al odio de la ultraderecha

"La primera vuelta de las elecciones en Austria ha marcado el derrumbe del sistema de partidos tradicionales: por primera vez socialdemócratas y democristianos no ocuparán la presidencia del país. EQUO considera que los datos que arrojan estos comicios - pasan a segunda vuelta el candidato de la ultraderecha (35,4%) y el candidato verde (21,3%) - son una muestra más de que Europa está en una encrucijada entre dos de sus almas: democracia o barbarie".

lunes, 18 de enero de 2016

Feminista, ecologista, pacifista :Petra Kelly y hoy Rosa Martínez.

Las personas pasan, pero otras toman el relevo. Desde EQUO Alcorcón queremos unirnos al homenaje a Petra Kelly, feminista, ecologista y pacifista. Copiamos algunos párrafos del artículo de Jorge Martín Neira que podéis encontrar más abajo y en el enlace que os pasamos. 
Y nos felicitamos porque sabemos que hay relevo: EQUO está en el Parlamento, y una mujer, Rosa Martínez, representa la lucha de aquella otra mujer: Petra Kelly y los Verdes Europeos.


 “El sistema está en bancarrota pero tiene que surgir una nueva fuerza, en el sentido extraparlamentario. Una parte de esa fuerza será representada por el partido antipartidos: Los Verdes…Nosotros exigimos un proceso de cambio de mentalidad, de los partidos establecidos, en todos los ámbitos importantes, y esto debe constituir un requisito previo y necesario para toda clase de conversación con Los Verdes. El informe Global 2000 exige un cambio valiente en la política, en el mundo entero, con el fin de reducir los problemas antes de que se conviertan en insolubles”.
Los Verdes surgen como una alternativa de sistema. 
“Nuestro ecosistema es el universo. No lo dividamos en fragmentos y caigamos en la falsa creencia de que nos basta con entender también el todo. Respetémonos a nosotros mismos y a nuestro entorno. La Tierra y yo tenemos las mismas raíces. La Tierra la hemos tomado prestada a nuestros hijos”.
Desde el primer momento Petra se entrega al trabajo por la construcción de Los Verdes como un instrumento para la causa ecopacifista. 
 “Los miembros del movimiento verde aspiramos a una sociedad en la que mujeres y hombres puedan forjar sus vidas libremente, por eso luchamos también contra las estructuras en las que el poder masculino es omnipresente y la opresión de las mujeres es una vivencia cotidiana…”.






"Ser tierno, y al mismo tiempo subversivo: eso es ser verde".






jueves, 3 de julio de 2014

Para una caracterización del ecosocialismo en diez rasgos Jorge Riechmann


 Para una caracterización del ecosocialismo en diez rasgos

Jorge Riechmann
Profesor titular de filosofía moral, Universidad Autónoma de Madrid


1.
Frente al nihilismo contemporáneo, el ecosocialismo propugna una moral igualitaria basada en valores universales, arrancando en el primero de ellos: la dignidad humana. Más allá de la moral capitalista de poseer y consumir, más allá de su moral, la nuestra: vincularse y compartir. El pensador marxista franco-brasileño Michael Löwy, uno de los teóricos del ecosocialismo moderno, ha argumentado la necesidad de una ética ecosocialista con los siguientes rasgos: social, igualitaria, solidaria, democrática, radical y responsable.
2. Frente a la deriva biocida de las sociedades contemporáneas, el ecosocialismo apuesta por vivir en esta Tierra, “haciendo las paces” con la naturaleza. El socialismo, como sistema social y como modo de producción (sobre la base de la producción industrial), se define esencialmente por las condiciones de que el trabajo deja de ser una mercancía, y la economía se pone al servicio de la satisfacción igualitaria de las necesidades humanas. El valor de uso ha de dominar sobre el valor de cambio: esto es, la economía ha de orientarse a la satisfacción de las necesidades humanas (y no a la acumulación de capital). El ecosocialismo añade a las condiciones anteriores la de sustentabilidad: modo de producción y organización social cambian para llegar a ser ecológicamente sostenibles. (No mercantilizar los factores de producción –naturaleza, trabajo y capital—, o desmercantilizarlos, es la orientación que un gran antropólogo económico como Karl Polanyi sugirió en La Gran Transformación).
3. Frente a la pérdida de horizonte alternativo (tanta gente que ya sólo concibe la vida humana como compraventa de mercancías), el ecosocialismo es anticapitalista en múltiples dimensiones, incluyendo la cultural, y está comprometido con la elaboración de una cultura alternativa “amiga de la Tierra”. Hablaremos de “socialismo” en el sentido propio e histórico del término, un socialismo radicalmente crítico del capitalismo que busca sustituirlo por un orden sociopolítico más justo (y hoy hay que añadir: que sea sustentable o sostenible). No nos referimos, por tanto, a la profunda degeneración de la corriente política socialdemócrata que ha terminado desembocando en partidos políticos nominalmente “socialistas” aunque practiquen políticas neoliberales.
4. Frente a la tentación de refugiarse en los márgenes, el ecosocialismo mantiene la lucha por la transformación del Estado. Me impresionó, hace no mucho, un artículo de Ignacio Sotelo donde, tras decretar la inviabilidad de la revolución –“mitología decimonónica de una clase obrera supuestamente revolucionaria”− y también de la mera reforma –ya que “la rebelión y la protesta no van a cambiar el capitalismo financiero establecido”-- el catedrático de sociología –que se supone representa de alguna manera la izquierda del PSOE, no lo olvidemos− concluye que “no queda otra salida que trasladarse a otro país –la emigración vuelve a ser el destino de muchos españoles– o bien encontrar acomodo en la economía alternativa, saliéndose del sistema” . Es llamativa la coincidencia de esa propuesta de supervivencia en los márgenes, altamente funcional al desorden establecido, con la tentación de una parte considerable de los movimientos alternativos indignados: organicémonos por nuestra cuenta al margen del Estado (si destruyen la sanidad pública, creemos cooperativas de salud autogestionadas, etc.). Frente a esa tentación, el ecosocialismo afirma: no renunciamos a la transformación del Estado, de manera que llegue a ser alguna vez de verdad social, democrático y de Derecho.
5. Frente a la dictadura del capital que se endurece a medida que progresa la globalización, el ecosocialismo defiende lademocracia a todos los niveles. Desmercantilizar, decíamos antes: y también democratizar. El ecosocialismo trata de avanzar hacia una sociedad donde las grandes decisiones sobre producción y consumo sean tomadas democráticamente por el conjunto de los ciudadanos y ciudadanas, de acuerdo con criterios sociales y ecológicos que se sitúen más allá de la competición mercantil y la búsqueda de beneficios privados.
6. Frente al patriarcado, ecofeminismo crítico. Como ha señalado Alicia Puleo, el ecofeminismo no se reduce a una simple voluntad feminista de gestionar mejor los recursos naturales, sino que exige la revisión crítica de una serie de dualismos que subyacen a la persistencia de la desigualdad entre los sexos y a la actual crisis ecológica. El análisis feminista de las oposiciones naturaleza/ cultura, mujer/ varón, animal/ humano, sentimiento/ razón, materia/ espíritu, cuerpo/ alma ha mostrado el funcionamiento de una jerarquización que desvaloriza a las mujeres, a la naturaleza, a los animales no humanos, a los sentimientos y a lo corporal, legitimando la dominación del varón, autoidentificado con la razón y la cultura. El dominio tecnológico del mundo sería un último avatar de este pensamiento antropocéntrico (que sólo otorga valor a lo humano) y androcéntrico (que tiene por paradigma de lo humano a lo masculino tal como se ha construido social e históricamente por exclusión de las mujeres). La negación y el desprecio de los valores del cuidado, relegados a la esfera feminizada de lo doméstico, ha conducido a la humanidad a una carrera suicida de enfrentamientos bélicos y de destrucción del planeta. Un ecofeminismo no esencialista y decidido a realizar una “ilustración de la Ilustración”, como el que propone Alicia Puleo , hemos de considerarlo imprescindible aliado del ecosocialismo que aquí se propugna.
7. Frente a la idea de un “capitalismo verde”, el ecosocialismo defiende que no tenemos buenas razones para creer en un capitalismo reconciliado con la naturaleza a medio/ largo plazo, aunque en el corto plazo sin duda serían posibles reformas ecologizadoras que permitirían básicamente “comprar tiempo” con estrategias de ecoeficiencia (“hacer más con menos” en lo que a nuestro uso de energía y materiales se refiere) . La razón de fondo de tal incompatibilidad es el carácter expansivo inherente al capitalismo, ese avance espasmódico que combina fases de crecimiento insostenible y períodos de “destrucción creativa” insoportable. Hoy ya estamos más allá de los límites, y por eso suelo decir que “el tema de nuestro tiempo” (o al menos, uno de los dos o tres “temas de nuestro tiempo” prioritarios) es el violento choque de las sociedades industriales contra los límites biofísicos del planeta. (y hoy “sociedades industriales” quiere decir: el tipo concreto de capitalismo financiarizado, globalizado y basado en combustibles fósiles que padecemos). Si se quiere en forma de consigna: marxismo sin productivismo, y ecologismo sin ilusiones acerca de supuestos “capitalismos verdes”.
8. Frente a la quimera del crecimiento perpetuo, economía homeostática. Una economía ecosocialista rechazará los objetivos de expansión constante, de crecimiento perpetuo, que han caracterizado al capitalismo histórico. Será, por consiguiente, unasteady state economy: un “socialismo de estado estacionario” o “socialismo homeostático”. La manera más breve de describirlo sería: todo se orienta a buscar lo suficiente en vez de perseguir siempre más. En los mercados capitalistas se produce, vende e invierte con el objetivo de maximizar los beneficios, y la rueda de la acumulación de capital no cesa de girar. En una economía ecosocialista se perseguiría, por el contrario, el equilibrio: habría que pensar en algo así como una economía de subsistencia modernizada, con producción industrial pero sin crecimiento constante de la misma.
9. Frente al individualismo anómico y la competencia que enfrenta a todos contra todos, frente a la cultura “emprendedora” que convierte a cada cual en empresario de sí mismo presto a vender sus capacidades al mejor postor, el ecosocialismo defiende elbien común y los bienes comunes. Esta consigna apunta a priorizar los intereses colectivos (¡no solamente los de los seres humanos, y no solamente los de las generaciones hoy vivas!), y a gestionar las riquezas comunes más allá de las exigencias de rentabilidad del capital. Educación, sanidad, energía, agua, transportes colectivos, telecomunicaciones, crédito –ninguno de estos servicios básicos deberían ofrecerlos empresarios privados en mercados capitalistas. Tendrían que proveerse mediante empresas públicas y cooperativas gestionadas democráticamente.
10. Frente a la fosilización dogmática, ecosocialismo es socialismo revisionista. Pero es que, como decía Manuel Sacristán, “todo pensamiento decente tiene que estar siempre en crisis” . Aquí también es de utilidad la categoría pasoliniana deempirismo herético que le gustaba recordar a Paco Fernández Buey. Yendo a lo nuestro: lo esencial del marxismo, como repetían estos grandes maestros, es el vínculo de una idealidad emancipatoria con el mejor conocimiento científico disponible. Cada elemento teórico concreto del pensamiento socialista es revisable en función de lo que hayamos logrado saber recientemente: lo que resulta irrenunciable es la moral igualitaria que aspira a acabar con el patriarcado y con el capitalismo.


Veinte elementos para un programa de transición poscapitalista

En cierto momento de El socialismo puede llegar sólo en bicicleta (Los Libros de la Catarata, Madrid 2012), hacia el final del capítulo 8, me atreví a esbozar lo que podrían ser líneas maestras de un “programa de transición”. Lo completo y actualizo aquí.

1. Reforma ecológica de la Contabilidad Nacional, para disponer de indicadores adecuados que permitan evaluar la economía en su comportamiento biofísico (más allá de la esfera del valor monetario).
2. Socialización del sistema de crédito. Banca pública fuerte que canalice la inversión necesaria para la transición económico-ecológica.
3. Entre los mecanismos más interesantes para la planificación indirecta no burocrática de la inversión en economías con sectores de mercado importantes se hallan los descuentos y recargos en los tipos de interés. La banca pública presta dinero a las empresas con ciertos descuentos o recargos en el tipo de interés, decididos para cada sector de bienes de consumo en función de criterios sociales y ecológicos.
4. Reforma fiscal ecológica, para “internalizar” una parte de los costes externos que hoy provoca nuestro insostenible modelo de producción y consumo. La figura central sería un fuerte ecoimpuesto sobre los combustibles fósiles. Se haría en el marco de una
5. Distribución más igualitaria de la riqueza y los ingresos. “Nuevo contrato fiscal” que globalmente aumentaría la tributación de las rentas altas y del capital, y pondría más recursos en el sector público (y desde luego eliminaría los paraísos fiscales).
6. Intensa reducción de las disparidades salariales.
7. Reducción del tiempo de trabajo, de manera que se pueda disfrutar de mucho más ocio (entendido no como consumismo en el tiempo libre, sino como actividades autotélicas –aquellas que se buscan por sí mismas, no como medio para otros fines--, que son una de las claves principales de la vida buena)…
8. …y buscando las condiciones para que la reducción del tiempo de trabajo se traduzca en nuevo empleo (ello dista de ser automático). El pleno empleo volvería a ser un objetivo esencial de las políticas económicas. Trabajar menos (solidaridad social) y consumir menos bienes destructores de recursos escasos (solidaridad internacional e intergeneracional) para trabajar todos y todas, y consumir de otra forma.
9. Políticas activas de empleo; formación continuada a lo largo de toda la vida laboral; sistemas renovados de recalificación profesional.
10. “Tercer sector” de utilidad social, semipúblico, para atender a las demandas insatisfechas (por ejemplo las que se refieren a la “crisis del cuidado”).
11. “Segunda nómina” que el Estado abonaría a los asalariados que no trabajasen a jornada completa o lo hicieran por debajo de un salario mínimo decente.
12. Fiscalidad sobre el consumo lujoso, ya sea por medio de impuestos sobre el gasto (tipos impositivos crecientes por encima de cierto nivel de gasto), ya mediante tipos altos de IVA a los bienes de lujo.
13. Estrategia de fomento de los consumos colectivos para mantener un alto nivel de satisfacción de necesidades con mucho menor impacto ambiental.
14. Provisión de bienes y servicios públicos de calidad por parte de un sector de la economía socializado: energía, transporte, comunicaciones, vivienda, sanidad, educación...
15. Infraestructuras para la sustentabilidad: energías renovables, transporte colectivo, ciudades y pueblos sostenibles...
16. Fuertes restricciones a la publicidad comercial. Para empezar, una reforma impositiva: no permitir a las compañías declarar la publicidad como gastos de empresa desgravables.
17. Reducción de la escala física de la economía hasta los límites de sustentabilidad. Economía “de estado estacionario” en ese sentido (no necesariamente en cuanto a la “creación de valor”). Yo prefiero la expresión economía homeostática, una economía dinámica que deja de expandirse materialmente (y estabiliza su “flujo metabólico” de materiales y energía en niveles de sustentabilidad).
18. Aplicación del principio de biomímesis (reconstruir los sistemas humanos imitando algunos rasgos importantes de los sistemas naturales, de forma que los primeros sean más compatibles con los segundos), generalizando estrategias que ya han dado sus frutos en algunos sectores y disciplinas (agroecología, química verde, ecología industrial, etc.)
19. Estrategia de ecoeficiencia.
20. Desglobalizar y relocalizar lo esencial de la producción.


Acceso a Para una caracterización del ecosocialismo en diez rasgos, de Jorge Riechmann (pdf)sé EQUOlogico

jueves, 29 de mayo de 2014

ECOSOCIALISMO - EQUO

TRÁNSITO DE UN SOCIALISTA Y ECOLOGÍA, O ECOSOCIALISMO

"El Ecosocialismo es una doctrina política surgida a finales del siglo XX que integra las ideas del socialismo y del ecologismo.

Los ecosocialistas piensan que el capitalismo es un sistema inherentemente dañino, tanto para la sociedad como para el medio ambiente.

A menudo se denomina rojiverdes a los ecosocialistas: defienden políticas verdes desde una óptica claramente anticapitalista y muy frecuentemente inspirada por el marxismo. Se desmarcan de la mecánica de la "economía neoclásica" de una manera más firme que otros verdes, y apoyan con más vehemencia la "justicia social" como la primera meta de la política, viéndola como una llave para otros objetivos."

"El término Ecosocialismo pretende unir dos palabras -ecología y socialismo- para crear un nuevo significado, un concepto diferente, un pensamiento cargado de reflexión, de análisis, de crítica y también de utopía.

El eco de la primera parte de este neologismo alude al oikos, a la casa humana, es decir: a la Naturaleza y a la Sociedad, a la relación del ser humano con la Naturaleza.

La prioridad de este oikos en el nuevo término, subraya, de entrada, la centralidad de los problemas ecológicos en cualquier reflexión sobre un proyecto social global. La segunda parte de este nuevo término,socialismo, remite a un proyecto social que pretende trascender al capitalismo, instaurando una sociedad más libre, justa e igualitaria. Sin embargo, el que se le coloque después del eco significa que esesocialismo quiere ser diferente y subordinado al cuidado del oikos.

El eco se remite a lo que es (al oikos que habitamos), en cambiosocialismo apunta a lo que no es pero debe ser (a la utopía); la palabra ecología alude a problemas, desastres, crisis ambiental;socialismo quiere significar a una sociedad capaz de superar los problemas (sociales y ambientales) que el capitalismo no puede solucionar. El ecosocialismo quiere plantearse como una propuesta de solución global de los problemas ambientales y como una alternativa al capitalismo." (De Wikipedia)


Transcribo, en su literalidad, oficial definición del Ecosocialismo, ideología no siempre bien entendida y muchas veces intencionadamente mal interpretada.

Reconozco mi personal desconocimiento de esta nueva doctrina política hasta muy recientes tiempos.


Mi formación filosófico-política deviene del más común de los recorridos por los pensadores sociales: Platón, Rousseau, Marx, Engels, Bakunin, Lenin, Trotski, Mao, etc y por sus más reconocidos interpretadores:Gramsci Haneker, etc.

 Por esta razón y tras múltiples recapitulaciones personales de identificación ideológica, milité, desde mi juventud más temprana, en el Partido Socialista Obrero Español.

Durante la llamada "Clandestinidad española" compartí riesgos personales con inolvidables y muy entrañables compañeros de viaje. Sufrimos, juntos, incomodidades múltiples y variadas.Nos vimos violenta y frecuentemente enfrentados con activos y agresivos miembros del SEU univesitario. Recibimos alguna que otra dolorosa advertencia física de las "grises y cabalgantes" Fuerzas del Orden Franquista, cuando no, nos las hacían reconocer en "privado", en sus "confortables" salas debidamente "decoradas" al respecto.Viví, participé y compartí, éxitos históricos (aunque fugaces)-entre otros, del mayor triunfo de la historia del socialismo español: Elecciones Legislativas de 1.982-.

Pero también resistí a muy dolorosas e inimaginables traiciones, incorporación de España en la OTAN, renuncia del PSOE al marxismo, la profunda laminación del Estatuto de los Trabajadores, y varias otras incomprensibles medidas protagonizadas por un equipo dirigente socialista en el Gobierno de España, eso sí, con la corresponsable respuesta de varias huelgas generales y manifestaciones populares multitudinarias, impensables medidas para este "supuesto" mandato de la ¿izquierda política española?. 

Todo este gravísimo daño causado por nuestros propios, para algunos nos resultó irreversiblemente imperdonable y seguidamente se produjo una profunda y extensa serie de dimisiones (desde las mismas directivas del partido) entre las que figuraban muchos de mis más respetados y afines compañeros de ideología (yo mismo incluido, naturalmente).

Tras el transcurso de varios años "anclado en el dique seco político" activo, me llegan ecos de renovadores estímulos generados desde otras nuevas y limpias organizaciones partidistas.

Especialmente oigo algunos elogios, aunque dispersos, alrededor de un innovador, fresco y muy animoso partido: EQUO.

Según se me informa, lo han creado unos entusiastas defensores del Ecosocialismo. Tras lograr contactar con su por entonces portavoz en Alcorcón (mi lugar de residencia) y tras instarle, a él y al resto de sus compañeros -que me presenta-, me aclaren mis razonables dudas al respecto de la ideología oficialmente declarada de su organización, se me asegura se trata de un partido ecosocialista.

Es tan solo a partir de entonces porque me intereso en conocer y distinguir las efectivamente notables diferencias ideológicas entre la socialdemocracia (ya generalmente aceptada como la más natural izquierda occidental) y el ecosocialismo. Después de un subsiguiente y minucioso estudio del tema, asumo, satisfecho, plenamente convencido e identificado, este otro ideario tan humanista, tan lógico, tan sostenible, pero también tan netamente mejorado respecto del socialismo clásico, tan deteriorado además tras la conversión en burguesa y muy sosegada socialdemocracia de despacho.

Desde entonces me he sumado, gustoso, a la cooperación voluntariosa militante en EQUO (dentro de mis ya escasas posibilidades cronológicas). Pero últimamente creo registrar alguna aparente ambigüedad en la definición política que supuestamente corresponde a tales siglas partidistas, en contestación y frente a muy concretas preguntas generadas desde distintos medios de comunicación.

Me inquieta, me desasosiega muy sinceramente, la posibilidad de haber podido repetir un nuevo error en mi elección de representación política después de haber, convencidamente, interiorizado este más atrayente, positivo, durable y perfectamente viable método, capaz de transformar nuestro tan desastroso, indeseable, deshumanizado y mercantilista mundo capitalista.

Cualquiera de los más básicos razonamientos me llevan a confirmar la obligación fundamental que cualquier partido político que se precie tiene que cumplir con absoluta prioridad: su declaración oficial inequívoca en cuanto a la ideología política que abraza y defiende.

No es posible, carecería de toda lógica, la existencia de ninguna organización partidaria con indeterminación ideológica.

Me resultaría fundamental que, amén de la ratificación pública de EQUO como partido Ecosocialista, no se tratase nunca de enmascararlo, y que por ende y en mi opinión, por conveniencia de la propia Organización, se divulgase, se difundiese ante cualquier propicia ocasión futura. Aunque parezca mentira, muchos de mis compañeros (además de yo mismo), dudan de si se encuentran en un partido "verde", o si están afiliados a un grupo de los muy honrosamente denominados "rojiverdes" ...
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