Apenas un año, esa es la edad de Equo. Pequeño y joven partido político, que conocí hace unos meses y al que tengo la suerte de pertenecer, dentro del grupo de Equo Alcorcón.
Hay suficiente documentación publicada para conocer este partido, pero me gustaría comentar lo que significa para mí, y sumar mi apreciación personal a todo lo anterior.
Equo fue un descubrimiento, en las últimas elecciones. Y a partir de ese momento me fui reafirmando en la idea de que podía llegar a ser un modo nuevo de hacer política, de acercarse, o de tender, a la utopía de lo que debería significar ser una persona dedicada a lo público, al bien común. Un nuevo modo de trabajar para la gente y, sobre todo, con la gente, hombro con hombro.
Y cada día voy descubriendo nuevos motivos para seguir militando en Equo. Equo es un partido conciliador de corrientes y perfiles muy diversos. Esto podría suponer un inconveniente, la amenaza de una futura desintegración. Y sin embargo, yo lo considero una de sus mayores riquezas, porque implica el rechazo de cualquier tipo de integrismo o totalitarismo (de un signo u otro), el fin del pensamiento único, la superación del miedo a la libertad de pensamiento. Esta pluralidad enriquecedora puede llegar a ser uno de los rasgos distintivos de Equo, si se sabe encontrar el denominador común irrenunciable: el respeto al ser humano y a la Naturaleza de la que éste forma parte.
Voy a hablar de mis compañeros y compañeras de partido y de lo que descubro en ellos y ellas. Escribí hace años cuánta fuerza positiva existe en las diversas ONGs y grupos de voluntariado y me preguntaba qué ocurriría si toda esa potencialidad se uniese y no se mantuviera al margen de la política, hoy tan degradada. Pues bien, cada día descubro cómo muchas de las personas que se van integrando en Equo proceden de estas organizaciones de carácter marcadamente altruista. Son personas que luchan por los derechos del ser humano y ahora deciden hacerlo también desde la política
Equo tiene dos ejes fundamentales: Ecología y Equidad. Yo diría que es un partido de una extraordinaria lucidez, al contrario de lo que muchos pudieran pensar. La ecología es considerada por una amplia franja de la población como un ideal romántico y un tanto elitista. Y sin embargo, apostar por la ecología y por el desarrollo sostenible implica la amplitud de miras del que no se limita al aquí y ahora sino que tiene como objetivo el bienestar de todos los habitantes del planeta y de las generaciones futuras.
Equo puede ser la alternativa, y eso supone una enorme ilusión y al mismo tiempo una gran responsabilidad para las personas que apostamos por esta nueva forma de hacer política, conscientes de todas las dificultades que habrá que sortear a lo largo del camino que acabamos de emprender.
doloresvendrell.blogspot.com

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