jueves, 16 de febrero de 2012

ARDE GRECIA

Arde Grecia, cuna de la democracia, el gobierno del pueblo. Porque el pueblo ya no cree en sus políticos, en aquellos que eligió para que se ocuparan de las cosas de la ciudad, la “polis” griega.
El pueblo da la espalda a los políticos porque los políticos han dado la espalda al pueblo, por más que esto suene a slogan y tópico. Se han alejado de la gente, de las cosas de la ciudad: ya no saben cuánto cuestan, ni el tipo de billetes que existen para viajar en metro, ni las cuentas que tiene que hacer una familia para llegar a fin de mes, ni saben de los otros muchos asuntos de sus conciudadanos. Se carcajean en sus reuniones, donde sólo se contemplan a sí mismos y el modo de conservar el poder, o de ganarlo si lo han perdido. Se alejan de la gente, se encierran en Parlamentos y despachos (¡cómo los fagocitan esas paredes!) hasta las próximas elecciones, cuando recorrerán los mercados estrechando manos de fruteros y pescaderos, y las de los que los aclaman confiados buscando un hueco entre la multitud para saludarlos. Y cuanto más se aleja un gobierno de su pueblo, más se pavonea y dilapida por conseguir votos. Me comenta una mujer, que trabaja en Santo Domingo, lo espléndido de las campañas electorales y lo grandioso de la propaganda en ese país.

_¡Estamos bueno!_ comenta _ Antes el circo, y ahora las elecciones.
Tiene cinco años y de camino al colegio pasa por el solar donde se instala el circo. Estábamos en periodo electoral y en las dos principales avenidas ondeaban las caras de los candidatos, uno sobre fondo rojo, otro sobre fondo azul. Algo en común intuye él que tienen ambas cosas, circo y elecciones, y no puedo dejar de reír con amargura.
      Quizás muchos ya no crean en los políticos, pero nunca debemos dejar de creer en el ser humano y en su capacidad de sobrevivir al caos. En su capacidad creativa. Otra forma de hacer política es posible, aunque no sea fácil, porque quizás estemos todos más contaminados de lo que creemos. Y entre todas las formas que han existido la democracia es la más digna, por más que nos parezca que se ha degradado. Lo mejor del ser humano puede rescatarse, puede regenerarse, y también lo mejor de la democracia. Y el político puede volver a ser el hombre que se interesa por las cosas de la ciudad. Por la gente.
      Que me disculpen todos los hombres honrados y comprometidos que se dedican a la política, no quiero en absoluto generalizar, aunque probablemente ellos sean los primeros en admitir el alejamiento del pueblo en que viven muchos de sus compañeros.
      (Me entero de la noticia en las rede. El Presidente de Grecia, Karolo Papulios, renunciará a su salario por tiempo indefinido debido a los problemas de su país…)


Para entender mejor el transfondo de la ruina de Grecia, ver Pobre Grecia en el blog  http://www.arian-seis.blogspot.com/