Un año
más, asistimos al fracaso de las negociaciones internacionales sobre el
Cambio Climático, fracaso no por esperado menos decepcionante. Esta
vez, la reciente
Cumbre de Doha viene a sumarse a la
lista de las COP (Conferencia de las Partes) que han finalizado sin
lograr un acuerdo mínimamente ambicioso que permita paliar las
consecuencias del Cambio Climático a nivel global, con
Copenhague en 2009 como máximo exponente de tal fracaso.

En esta ocasión, la falta de compromiso no sólo se ha puesto de
manifiesto en los estados tradicionalmente opuestos a la adopción de
cualquier medida drástica para la reducción de emisiones (EEUU, Canadá,
China…), sino que incluso los países de la Unión
Europea, líderes habituales en la lucha contra el Cambio Climático, se
han quedado cortos al decidir no ampliar el
objetivo 20-20-20, que a estas alturas se ha demostrado claramente insuficiente tras comprobar cómo, en muchos países, las emisiones de CO2
no sólo no se han reducido sino que han aumentado. Todo ello pese al actual contexto de crisis económica.
Tampoco se ha llegado a un acuerdo vinculante para suprimir el
comercio de “aire caliente”, cuyos derechos se otorgaron en los años 90 a
países del Este como Polonia, permitiendo que otros países que han
superado su límite asignado de emisiones, como es el caso de
España, puedan comprar créditos para continuar emitiendo por encima de
dicho límite. Es decir, que
se gasta en emitir CO2 el dinero que debería invertirse en reducirlo.
Otro fracaso lo ha constituido la falta de compromiso en el
cumplimiento del acuerdo de Copenhague, según el cual los países
desarrollados deben financiar a los países en vías de desarrollo con
100.000 millones de dólares anuales hasta 2020 para que puedan frenar sus emisiones. Ni siquiera se ha logrado establecer los mecanismos necesarios para reunir las cantidades comprometidas
De nada han servido catástrofes como el huracán Sandy en EEUU o el
tifón Pablo en Filipinas, las lluvias torrenciales en países como
Colombia, o el deshielo de Groenlandia en tiempo récord. Tampoco las
advertencias de la comunidad científica internacional sobre la
imposibilidad de lograr limitar el aumento de la temperatura global en sólo 2ºC,
por encima del cual peligraría seriamente la vida en el Planeta tal y
como la conocemos. Únicamente se ha conseguido prorrogar el
Protocolo de Kioto
hasta 2020, lo que no deja de poner de manifiesto el rotundo fracaso de
Doha: este acuerdo tan sólo incluye a países responsables del 15% de
las emisiones globales de CO2, lo que resulta claramente insuficiente
tal y como ya denunció EQUO en su momento.
Año tras año, la miopía de los gobiernos mundiales a la hora de
lograr un acuerdo en la lucha contra el Cambio Climático nos conduce
inexorablemente a un escenario apocalíptico de desertización, sequía,
hambruna, extinción de especies, plagas, inundaciones y otras
catástrofes naturales. Por este motivo, en
EQUO Madrid Ciudad Este queremos
mostrar nuestra honda preocupación y llamar la atención sobre este
gravísimo problema con la organización de un eQuoloquio titulado
“Cumbre de Doha y Cambio Climático”, que contará con la intervención de
Juantxo López de Uralde (co-portavoz federal de
EQUO, ex-director de
Greenpeace España y
destacado activista en la lucha contra el Cambio Climático) y que se
celebrará el próximo jueves 17 de enero a las 19:00 h. en
AbonaVida (C/ Navas de Tolosa nº 3, Madrid).
Como siempre, contamos con vuestra asistencia y participación. No faltéis.
Paloma Estellés
Comunicación EQUO Madrid Ciudad Este