martes, 11 de diciembre de 2012

Señor Alcalde: No ofende quién quiere, si no quién puede

Siempre es difícil descifrar las motivaciones humanas. Descifrar el por qué nos comportamos de una forma u otra. Podemos analizar el entorno que nos rodea, lo que nos ha llevado hasta este mismo instante o simplemente elucubrar.
En el caso que nos ocupa, y estamos hablando de David Pérez, el Alcalde de Alcorcón, no sabemos si la huida extemporánea de aquella que le hizo saltar en paracaídas sobre Alcorcón de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, o quizá que la destitución del negociador local con el gran magnate de los casinos (y posible salvador secreto de las financias madrileñas) por parte del actual Presidente Ignacio González o simplemente que en el tema de Eurovegas esté todo atado y bien atado y por tanto está bien seguro de que sus planes van por buen camino (aunque el paro en nuestra ciudad siga aumentando de forma dramática), la cuestión es que ha empezado ha mostrar muy malas maneras en las relaciones con aquellos que llamamos la atención sobre sus decisiones políticas.
No estamos hablando de su tendencia a utilizar twitter como altavoz de sus extremas posiciones ideológicas (vamos a tener que regalarle un curso de redes sociales, de forma que aprenda que estas no se utilizan de forma unidireccional si no como medio de fomentar la comunicación con el resto -aquellos que vivimos o trabajamos en Alcorcón, en este caso-, enriqueciéndose mutuamente), bloqueando a todos aquellos que quieren contarle algo de su entorno más cercano (el hastag #mialcaldemebloquea va camino de trending topic). Ni siquiera de las maneras con que dirige los plenos, consiguiendo que en cada uno de ellos exista alguien expulsado o que lo abandone por propia iniciativa. Estamos hablando de (intentos) de descalificaciones/insultos que reparte a diestro y siniestro.

Estamos hablando de que con motivo de los cursos que el Centro Jóven de Alcorcón programará para el 2.013 (crupier, coctelería, ¡¡tarot!!) y que como se puede suponer están bien relacionados con la intención de imponer el macrocomplejo de casinos Eurovegas, algunos cometimos la imprudencia de criticar dichas actividades. En uno de esos mensajes (donde compartíamos tweet con el PSOE de Fuenlabrada), David Pérez nos llamó COMUNISTAS. Como decíamos en la entrada del blog, no ofende quién quiere, si no quién puede. Para nosotros, y bien centrados en el entorno español (bajo el paraguas de la palabra comunista -que no hacía si no esconder un capitalismo de estado- se han cometido algunas de las mayores atrocidades contra el ser humano nunca vistas), sería un honor que nos calificaran de comunistas, por su tradición emancipadora, de empoderamiento del pueblo, de lucha por la equidad social, ...

No solo tiene Equo un referente en uno de los insignes comunistas españoles Manuel Sacristán, tal y como Juantxo Lopez de Uralde dejó escrito en la dedicatoria de su última libro («Por una humanidad más justa en una Tierra habitable en vez de un inmenso rebaño de atontados en un ruidoso estercolero químico, farmacéutico y radiactivo.»), si no que Equo reconoce y admira la lucha de tantos militantes comunistas que dieron todo lo que tenían por conseguir echar abajo aquella dictadura asesina que tanto y durante demasiado tiempo asoló este país. Señor Alcalde, como ya le dijo el portavoz de IU en la Asamblea a su idolatrada lideresa, antes de pronunciar la palabra comunista, use antiséptico bucal. Un solo minuto de la vida de cualquiera de los militantes comunistas durante la dictadura es más valioso desde cualquiera de las ópticas (lucha por ideales, desinterés por intereses particulares, compromiso, dedicación, compañerismo, ...) que toda tu vida pública.

  Además, calificar  Equo (¡¡y al PSOE!!!) de comunistas es algo cuanto menos sorprendente. Ya tenemos otro curso que regalarle: el de primero de Ciencias Políticas. No vamos a hacer un tratado aquí de porque ni el PSOE es comunista (qué lejos queda Suresnes y cuanto nos gustaría a algunos que algo de la tradición emancipadora se le pegara, aunque solo fuera como retórica) ni Equo tampoco. Suponemos que el Alcalde lo sabe, con lo que solo podemos imaginar que está dando de comer a esa caverna/caterva mediática que le aplaudirá solo por el hecho de descalificar al adversario.

Señor Alcalde, usted que hace gala de un espíritu profundamente cristiano, que propugna que los jóvenes se alejen de los peligros de la noche y acudan a los paseos por la sierra y a la reflexión (no pongo el enlace a su blog para que no se le eleve el ego con las visitas, ya que parece que usted es como Ortega y Gasset decía de Unamuno, que en una habitación solo cabían ellos tres: Ortega, Unamuno y el ego de este último), porque no intenta ser más constructivo. No intente agredir y discuta, confronte, intercambie ideas. Nos encontrará en la calle, con la gente. Solo tiene que bajarse del coche oficial, apartar un poco las hojas que su servicio de limpieza no recoge y andar por Alcorcón. Estamos en las asociaciones, iglesias, sindicatos, grupos de consumo, AMPAS, .... Y si no quiere hacerlo y prefiere seguir la senda de la soberbia y la descalificación, por lo menos elija el insulto e intente adaptarlo al interlocutor.  Ya sabe aquello de antes de mandar el mensaje, piénselo dos veces ....