lunes, 2 de septiembre de 2013

LA HORIZONTALIDAD AVANZA DESPACIO, PERO PISA CON SEGURIDAD.

LA HORIZONTALIDAD AVANZA DESPACIO, PERO PISA CON SEGURIDAD. “…¿No resulta obvio que “rivalizar” no puede ser eficaz? La inteligencia de grupo es mayor que la inteligencia aislada de un individuo…” Christian Felber, La economía del Bien Común. A andar se aprende andando, afirma el dicho popular. Y la horizontalidad se aprende ejercitándola. Lo he ido descubriendo poco a poco, a veces he dudado, pero conforme la voy conociendo, más me convence. Empezó a impresionarme con el movimiento 15M, más tarde en nuevos partidos que ya algunos se han atrevido a calificar de “sucedáneos”. Así se intenta descalificar cualquier intento de cambio radical: estrafalarios, utópicos, perroflautas. Para mí supone otra cosa: una alternativa real a un modelo caduco. No es “sucedáneo”, es sucesorio, es la salida de un sistema moribundo, de una democracia corrupta necesitada urgentemente de regeneración. No está todo hecho, ni mucho menos, hay una enorme tarea pendiente para que la horizontalidad no nos reste eficacia, pero avanzamos, se buscan y se encuentran formulas, hay que tener paciencia. Cuándo se tiene un “porque” siempre se encuentra el “cómo”. ¿Y los líderes, los genios? ¿Se los calla, se los ignora, los desaprovechamos? Ni mucho menos: aportan sin complejos todo su potencial al grupo y el grupo los acepta y se enriquece; pero a su vez reciben la respuesta, la mirada del grupo, que los mejora y los corrige, que los coloca en el lugar que corresponde a cualquier persona: en el común de los mortales, en un momento limitado, nada perpetuo. Esta es la riqueza de la dialéctica: tesis, antítesis, síntesis; el que no es cuestionado, tarde o temprano cometerá errores y si tiene todo el poder, cometerá abusos. La horizontalidad avanza despacio, pero pisa con seguridad. Me la imagino como un hermoso elefante a lomos del que cabalga la nueva democracia.