domingo, 2 de febrero de 2014

ALCORCÓN: BASURA, PORRAS, FUEGO Y FRANCOTIRADORES

  1. Alcorcón no es eso: Alcorcón merece otra cosa. Gente venida de Extremadura y Castilla, buscando en el extrarradio de Madrid un lugar para vivir; y ahora. sus hijos y los hijos de sus hijos. Un pueblo que crece, un pueblo que se hace ciudad. Un pueblo ahora en el ojo del huracán de la deuda por mala gestión de bienes públicos, del desempleo por la burbuja inmobiliaria, de la pobreza y la desesperación. De una nueva política de mano dura que bromea hablando de "francotiradores", pero que habla en serio cuando  envía a antidisturbios a dispersar una manifestación pacífica a fuerza de apaleamientos; que no dialoga y que pretende solventar el problema de la deuda por el sitio de siempre: con recortes de servicios públicos. Y una huelga de basura que se pretende solucionar no con la negociación sino contratando a una empresa privada para hacer el trabajo de los huelguistas.
  2. Alcorcón es una ciudad herida: nuestros males:la indiferencia de muchos acostumbrados a una forma de democracia infantil de delegar en los políticos; la prepotencia y represión política a niveles inimaginables con listas negras de vecinos; y la rabia y la violencia incontrolada que empieza a despuntar. El remedio no son ni las mordazas ni las cerillas. El remedio es la dignidad de los vecinos, el respeto a la libertad de expresión, la participación y el compromiso responsable. El respeto a los derechos fundamentales de las personas y el ejercicio maduro y responsable de la política.
  3. ¡Basta ya! Alcorcón se merece otra cosa.