domingo, 15 de junio de 2014

ALCORCÓN INAUGURA MEZQUITA


PAZ

Ayer, 14 de junio, se inauguró la Mezquita de Alcorcón. Equo también estuvo allí. Y se preguntarán algunos qué hacen afilados a un partido laico en un acto religioso. La respuesta es muy sencilla: se trata de un gesto de cortesía hacia unos vecinos que nos invitan a un acto de enorme trascendencia para ellos.
Tardó poco en surgir la `polémica en las redes: mientra en sus países matan a los cristianos, aquí les construimos mezquitas, decía algún twit. Es cierto, por desgracia hay países donde la ley islámica lleva incluso a la muerte a aquellas personas que se convierten al cristianismo. No me voy a detener en enumerar los crímenes que se cometen hoy en día bajo la excusa del Islam, tampoco voy a volver la cabeza y negarlo, como tampoco niego todos los crímenes cometidos enarbolando la cruz. Por desgracia, el fanatismo existe, es el peor enemigo de la auténtica religión. Y contar los muertos de uno u otro bando no es el mejor camino para la paz. 

La paz se construye sobre la buena voluntad de las personas, sobre sus sentimientos y acciones por la justicia, la igualdad y la libertad. Sobre el respeto al modo cómo cada persona intenta dar sentido a su vida y encontrar consuelo a sus zozobras.

El laicismo que defiende EQUO encuentra aquí su mejor justificación: no se trata de quemar iglesias y construir mezquitas, o al contrario: de ningún modo. Ni de imponer un culto, unas creencias o una moral determinada a los ciudadanos. Cada persona encontrará en su interior su propia respuesta, y tendrá derecho a manifestar sus creencias libremente. El Estado deberá velar para que así sea y para que la convivencia pacífica entre creyentes de diferentes religiones y ateos o agnóstico sea un hecho.

Mis felicitaciones a mis vecinos musulmanes, mi deseo de que la hermosura y la bondad que anida en el Islam,  en todas las religiones, y en todos los corazones de las personas de buena voluntad, no se vea nunca empañada por el fanatismo de unos pocos que ofenden a todos los buenos musulmanes.