viernes, 15 de agosto de 2014

HISTORIAS DE ESPAÑA Y III REPÚBLICA FEDERAL ESPAÑOLA

De nuestro compi Antonio Fernandez
 
La "Estoria de España" fue el primer libro histórico de nuestros anales, escrito a iniciativa de Alfonso X El Sabio. Alberga, cronológicamente, desde los orígenes bíblicos y legendarios de España hasta la inmediata historia de Castilla bajo Fernando III. Menéndez Pidal publicó en 1.906 una edición de la misma, titulada "Primera Crónica General".

Desde entonces hasta el presente se han publicado infinitas versiones de nuestra azarosa cronología patria; en ninguno de los casos con la necesaria neutralidad y mucho menos cuando se trató de su divulgación docente.

Si partimos desde nuestros más ancestrales y supuestamente destacados hechos históricos e intentamos, desde allí, progresar en su sucesivo devenir temporal, valiéndonos para ello de los oficiales textos destinados a la formación de los jóvenes españoles desde el siglo XVIII hasta nuestros días, observaremos destacada y casi permanentemente, un exacerbado patrioterismo (falaz e interesado), paralelo y homologable a la ideología imperante y generalmente impuesta por cada particular forma de estado con el que iba coincidiendo en su corresponsable y coetánea fórmula cronológica educativa (en mi caso, por ejemplo, memoricé muy bien la" natalidad española" del luso Viriato).

Entre estos probablemente condicionados y maniqueos historiadores, afortunadamente se dieron también, por contra, honrosísimas y elogiables excepciones, inmediatamente repudiados y marginados, "per saécula saeculorum", por decisión irrevocable de los dirigentes del orden establecido de turno.

De entre estos ilustres, escasos y hasta institucionalmente mancillados intelectuales me permito destacar hoy a mi personal auténtico maestro de la Historia de España, Pí y Margall, cuyos textos, algo postreramente leídos, pero sólida y profundamente asumidos por mí, permanecerán siempre frescos y consolidados en el ya provecto "cacúmen" que aún conservo.

Las lecturas de su inigualable autoría vinieron a reestructurar, rectificar y reciclar mis supuestos datos históricos memorizados, ya en aquél tiempo, sobrada y hasta prescritamente evaluados.

Fue, sobre todo su obra "La historia de España en el siglo XIX" (compartida con su hijo, Pí y Arsuaga), la que terminó por despejarme del barullo historiográfico al que me habían subyugado durante mi primera y segunda enseñanza académicas, propio, consecuente e inevitable de aquélla "Formación del Espíritu Nacional" del entonces muy vigente régimen franquista.

Fue, creo, la lectura clandestina de aquéllos primeros libros (arcana y secretamente obtenidos) los que seguidamente me empujaron a la de otros no menos prohibidos. El estudio progresivo de aquéllas proscritas y perseguidas publicaciones fueron madurándome, sobre todo políticamente, e inicié mi personal y por entonces aún sorda lucha contra aquél régimen amordazante y vengativo.

Me hicieron falta todavía algunos años más para poder pasar a la acción  y colaboración directas, a través de determinada oculta organización socialista local.

Y desde esas fechas fueron acaeciendo en España, en vertiginosa sucesión, hechos trascendentes, sociales y políticos; algunos altamente positivos, de claro avance hacia la tan ansiada y perseguida democracia; otros fueron, para mí y mis grupos ideológicos, de desencanto y defraudación; hubimos de registrar muy impredecibles traiciones, vivir muy dolorosas e irreversibles renuncias, dolorosas, irreversibles ...

Pero una de las cosas que no me podrán arrebatar (a menos que mi senil memoria me empiece a fallar) es de aquél espíritu rebelde del que mi pretérita juventud supo impregnarme, de mi pasión casi patológica por la literatura, mi hambre nunca satisfecha de conocimiento, pero sobre todo de mi republicanismo recalcitrante, de mi anticlericalismo, de mi convencido ateísmo, de mi prioritario humanismo, de mi pacifismo a ultranza, de mi militante lucha socialista (ahora más identificado con la más racional y coherente idea ECOSOCIALISTA).

Y volviendo a recordar a este mi querido, maestro Pí y Margall, transcribo de su programa político básico:

-"La república federal, como forma de gobierno, frente a cualquier forma de monarquía, o república unitaria".

De nuestra futura historia desconozco qué se dirá, pero seguro estoy de que no podrán enmascarar la obscena referencia al "apaño" denigrante recién perpetrado: el indigerible hecho de que en el siglo XXI, en España, se siguieron heredando reinados, de padres a hijos, como puede heredarse un piso, una finca, o un chalecito de la costa mediterránea; supone un  chapucero y evidente e innegable anacronismo medieval, injustificado, "conchavado" por los representantes populares electos e institucionales y que quedará indeleblemente reseñado en las próximas crónicas nacionales.

Nuestro país, el de la histórica Inquisición y el Nacional Catolicismo, el que ignoró la progresía del Protestantismo, el que desechó la verdadera Ilustración, el del cáusticamente denominado Siglo de Oro, el que obvió las enseñanzas resultantes de la Revolución francesa, está ya obligada de una vez por todas, a entrar en la política de la modernidad y de los Derechos Humanos.

La República no es solo más democrática y la monarquía (por muy constitucional que pueda ser) su mayor antítesis por obsolescencia e irracionalidad, sino que la República también constituye la forma de gobierno más eficaz y adaptativa a los actuales tiempos. Entre los países más avanzados y salvo muy raras excepciones (generalmente por arcaicos costumbrismos) prevalecen de forma general las repúblicas de ámbito federal; son claramente y entre otras muchas ventajas diferenciales, las que ofrecen más naturales cauces de participación ciudadana; y este acertado criterio está siendo asumido, de forma progresiva y natural, por el propio pueblo español que va despertando de su prolongado letargo y del falso, traidor y anestesiante mito de la Transición, e intuye ya, en un horizonte muy cercano, la destellante alborada tricolor de la III Tercera República Federal Española. 

¡AMÉN!. ¡SALUD Y REPÚBLICA!.
sé EQUOlogico