miércoles, 18 de enero de 2012

Hablamos de ética. No se trata de política

En miércoles...En mi barrio. Manuhermon

Solemos confundir a menudo cosas que son diferentes mezclándolas como iguales. En los artículos anteriores sobre la corrupción levantina he relatado una historia de Castellón, Valencia y Alicante que se mueve desde hace lustros. He facilitado datos, como siempre hago, sobre alguno de los numerosos casos de corrupción que anidan en el interior de las instituciones gobernadas por el PP, empresas públicas vinculadas y personajes del PP o amiguitos del alma. La respuesta alcorconera ni siquiera ha sido el silencio, lo cual obliga a pensar que implica un compromiso defensivo de la corrupción levantina, de la corrupción azul. No hombre no.

Lo que relaté ha sido contestado por votantes azules como de costumbre, con ‘y tu más’. Responden hablando de la corrupción socialista en otros lugares. (Observen que lo llamo corrupción socialista). Y yo insisto. Hablo de ética, no de política. La ética individual que se muestra colectivamente, cuando la gente lucha contra la corrupción, cuando se enfrenta a los que se llevan la pasta que pagan los ciudadanos a casa, o que ponen dinero público en bolsillos de amiguitos del alma dando concesiones, subvenciones o ayudas a los amigos. La justicia hará su parte, castigando a políticos, (esperemos que algún día también a banqueros, promotores, etc.) aunque muchas veces queden impunes a pesar de las pruebas que muestran investigaciones policiales, documentos y cintas grabadas de sus conversaciones.
Lo que me llama la atención es la diferencia de comportamiento, globalmente hablando, entre electores de uno y otro signo y no el comportamiento de los partidos, de la justicia, de la policía, o de los propios corruptos. Siempre hubo chorizos y los habrá. La democracia no es un sistema que evite su existencia, ahora bien, permite que salgan a la luz, se persigan y por tanto se corten muchos de ellos y no como la dictadura, ejemplo, la franquista, en donde la corrupción bañaba toda la sociedad y tan pocas personas hablaban de ella y denunciaban. Por cierto, la mayoría de electores azules nunca la recuerdan ahora.

Son los votantes los que me preocupan, mejor dicho, el comportamiento ético de los ciudadanos al votar. Los electores de izquierdas castigan a sus partidos cuando alguno de sus militantes se mueve en terrenos corruptos o simplemente confusos. Los miles de individuos tipo 15-M en las calles tienen una alta lateralidad izquierdista. Avalanchas de electores de izquierdas retiran su apoyo electoral cuando ven que militantes de sus partidos están haciendo ‘perrerías’ sin necesidad de ser corrupción. No necesitan sentencias judiciales, les sobra con las informaciones y el run, run que empuja el olor. Pocos votantes socialistas defenderán a personajes de izquierdas manchados con rumores de pasta, al contrario, se apartarán al mínimo olor a podrido. Todavía no he visto a nadie azul, apartarse de los Camps o Fabra castellonense, ni siquiera ahora.

El caso de los ERE en Andalucía puede ser un ejemplo. Avalanchas de votos andaluces fueron retirados al PSOE en las generales y es seguro que en las autonómicas ocurrirá otra vez. Nadie, ningún elector de izquierdas se le ocurrirá salvar o disculpar a los chóferes ni a sus señores, todos querrán ver en la cárcel a individuos de esa calaña y todos pedirán que devuelvan el dinero. Entiendo perfectamente que los unos resalten más unos casos que los otros, lo cual no me atrevo a calificar de horrible tratándose de individuos particulares, servirá para que cada uno controle al otro, pero lo que no acepto en unos u otros es que salven los casos que les resulten cercanos. Mejor sumarlos y todos a los juzgados, que no restarlos y seguir engordando delitos contra el pueblo.

Una sola llamada de atención, tradicionalmente los medios de prensa, radio y televisión están mayoritariamente en manos ‘derechistas’ por consiguiente se resaltan más casos que afectan a ‘izquierdistas’. Y los más y mejores apoyos legales se encuentran en el mismo ala ‘derechista’, por lo que las comparaciones siempre serán perjudiciales para el ala ‘izquierdista’. Ejemplos? Recuerdan la famosa corrupción socialista del final del Gobierno González, el caso Filesa, (el caso Gurtell multiplica por un montón sus importes) pues en aquel tiempo hubo una corrupción similar en el PP, el caso Naseiro, que se destapó en unas grabaciones que perseguían un delito de narcotráfico, del que se fue tirando del hilo y mostró financiación oscura del PP en Valencia… hasta que se cerró el caso porque las escuchas fueron realizadas para una finalidad y no para la otra. Dicho de otra forma, se descubrieron cosas que no fueron sentenciadas porque las pruebas inicialmente, ¡oh!, habían sido logradas para otra finalidad. Los buenos leguleyos en un lado.
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