jueves, 9 de febrero de 2012

ALBERGUES, MANTAS Y DESAHUCIOS

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Como cada año, el invierno se ha hecho sentir. Hace frío, mucho frío, sobre todo por las noches. Y, como cada año, se inicia una campaña en pro de los sin techo. En Madrid se monta un dispositivo de ayuda a todas estas personas, la Sra. Alcaldesa explica la medida ante los medios. Se ampliarán las plazas en los albergues, se repartirán mantas y bebida caliente a aquellas personas que se nieguen a abandonar la calle, su hogar al cielo raso; siempre hay quien ha hecho de vivir bajo las estrellas una opción personal, por extraño que pueda parecernos. Ah, pero los otros, los otros agachan la cabeza humillados. Ellos no han elegido la calle como su hogar, la vida los ha arrojado a ella ¿La vida? No, han sido otros quienes lo han hecho.
Mientras se reparten mantas y se intenta convencer a vagabundos solitarios para que se refugien en los albergues, se siguen produciendo los desahucios: 200, 300 al día, las cifras bailan y detrás se esconden las tragedias personales de hombres y mujeres, de niños y ancianos. Así de contradictorio es nuestro mundo, o falso, o hipócrita. Y conste que conozco a personas admirables que recorren las noches de mi ciudad con un termo de chocolate caliente, con mantas, con gestos amables para calentar soledades y que intentan aliviar un instante el sufrimiento de los marginados. O personas valientes y rebeldes que habilitan espacios para los sin techo, en un intento de minimizar los efectos de un sistema perverso, o intentan impedir los desahucios interponiendo sus cuerpos y sus voces. Pero tiene que haber otras alternativas. Hay otras alternativas. Como en casi todos los casos, se trata de querer.

Se dice que siempre hay un cómo cuando hay un porque. Cuando hay voluntad de hacer algo, se hace. Lo que ocurre es que los que pueden cambiar el sistema no quieren y los que quieren no pueden. O no podían, porque algo empieza a cambiar: cuando muchos que no pueden se unen, acaban pudiendo. Ahora bien, es imprescindible no bajar la guardia, no sea que cuando puedan, cuando alcancen el poder, acaben no queriendo, que no sin razón se dice que el poder corrompe. Y hay demasiadas esperanzas, demasiadas expectativas, para defraudarlas.
Hace frío en Madrid, y miles de viviendas sin entrañas velan la noche con ojos de usureros. Ahora son propiedad de los bancos. Hay algún gesto, muy tímido, como la obra social de la Caixa que ofrece viviendas en alquiler a precio módico… Y se decide que en todo desahucio se ofrecerá la vivienda en alquiler a un bajo precio, con derecho preferente al propietario desahuciado, ya que pierde la propiedad con la dación en pago voluntaria. Se paran los desahucios, las casas vuelven a estar habitadas, la ciudad respira aliviada. Habrá que repartir menos mantas y chocolate caliente, y no habrá que ampliar las plazas en los albergues… ¡No ha sido más que un sueño! No soy economista, ni banquera ¿qué puedo saber yo? Pero he aquí que empiezo a interesarme por la economía y descubro un libro de título sugerente: “Hay alternativas”, escrito por tres economistas de prestigio. Comienzo su lectura y me encuentro con las siguientes propuestas: “85. Fomento de la vivienda en alquiler social, usando el excedente de viviendas vacías en posesión de las entidades financieras…87. Paralización de los expedientes de desahucios, aceptación de la dación en pago voluntaria y creación de comisiones de arbitraje para evitar la pérdida de las viviendas por razones sobrevenidas”[1]
Y yo me digo, y muy en serio ¿por qué no?
Mientras tanto, el Ministro Luis de Guindos anuncia nuevas medidas para que los bancos saquen al mercado viviendas a precios reducidos y dejen de hacer de inmobiliarias, aunque ya los promotores muestran su inquietud y señalan que el excesivo abaratamiento de las viviendas penalizaría al sector. Como siempre, nos encontramos con un conflicto de intereses. Y me pregunto si alguien ha pensado en los intereses de todos los desahuciados que estuvieron pagando (y se ven obligados a seguir pagando) unas hipotecas sobre unos precios altos. ¿Se han olvidado de ellos en toda esta historia? ¿Han pasado a ser, una vez más, puros daños colaterales?

El sábado, 11 de febrero, asamblea 15M, Stop desahucios, C/Estocolmo 136, Alcorcón

http://wwwdoloresvendrell.blogspot.com/


[1] Vicenç Navarro, Juan Torres López, Alberto Garzón Espinosa. Hay alternativas E. Sequitur, 3ª Edición. pag.218