lunes, 23 de julio de 2012

LA COLILLA, LAS LLAMAS Y EL BOMBERO.



La causa ha sido una colilla, nos repiten, mientras nos sentimos aterrados ante el desastre ecológico y humano. Arde España, y no consuela el descubrir que ha sido por una colilla. Y si…si el bosque hubiera estado limpio, cuidado; si hubiera cortafuegos en condiciones, y vigilancia constante que detectase cualquier foco de calor para alertar inmediatamente a los servicios de extinción de incendios; si los bomberos tuviesen dotaciones suficientes, si todas las fuerzas del país (ejercito, policía, incluso ciudadanos) se movilizasen inmediatamente a la primera llamada…si esto fuese así, quizás ninguna colilla  hubiese provocado el horror que estamos contemplando. Pero hay demasiadas colillas, demasiada desidia, demasiada  incompetencia. Le hemos dado la espalda al bosque, al monte, al agua, y ahora las llamas se apoderan de todo. Y frente a las llamas, el bombero, rodeado de humo y fuego, el rostro y el cuerpo ocultos bajo los pesados trajes y los cascos.
Arde España, y hoy todos deberíamos querer estar siempre a su lado, al lado del bombero.

Imagen:ABC.ES