lunes, 13 de agosto de 2012

COMPARTIENDO LECTURAS DE AGOSTO

            Cerrado por vacaciones, es el cartel que cuelga a la puerta de España en el mes de agosto (salvo en las zonas de turismo, donde un sector hace su agosto gracias al resto que han decidido cerrar y olvidar). Este año, sobre todo lo segundo. Tratar de olvidar lo que se avecina.
            En este mes de agosto tan especial, en plena crisis, recomendaría la lectura de un libro no para olvidar sino para esperar: Las empresas sociales” de Muhammad Yubus, Premio Nobel de la Paz y autor de “El banquero de los pobres” y “Un mundo sin pobreza”
          Vale la pena leer el libro. Las empresas sociales que propone (y ha llevado a la práctica extensamente) son algo nuevo, y al mismo tiempo reciclado a partir de sistemas existente. No se trata de “cooperativas” (una cooperativa puede tener como objetivo los beneficios de sus componentes, lo mismo que las empresas convencionales), ni de la obra social de muchas empresas, la Responsabilidad Social Corporativa,  ni de la obra de las ONGs (cuando se limitan a destinar parte de las ganancias o de los donativos recibidos para un beneficio social, pero sin conseguir que la gente se ayude a sí misma, creando sus propias empresas sociales, uno de cuyos principios básicos es no generar beneficios para accionistas o socios, sino sólo bien social: trabajo, salud…etc)
Es muy interesante cómo lo define, su objetivo no son las ganancias, ni la caridad       (que aunque siendo imprescindibles en muchas circunstancia, sólo elimina el problema a corto plazo, o en situaciones de emergencia) sino mejorar la sociedad, que sea la gente quien aporte ideas, cree las empresas, solucione sus problemas de educación, salud, vivienda creando este tipo de empresas y creando trabajo. Da ejemplos prácticos, en los que deja de manifiesto las dificultades que se encuentran y el coraje y creatividad que se necesitan para llevar a cabo estos proyectos.
El concepto de empresa social que expone en su libro, yo diría que se trata de capitalismo más socialismo reciclados, conservando los mejor de ambos sistema. Además puede suponer un cambio imparable y al mismo tiempo no traumático, pues puede convivir con antiguos sistemas en los que se va introduciendo sanando el tejido y la mentalidad social. En mi opinión es convincente la teoría y no digamos lo que ha conseguido en la práctica; si lo lleváramos a cabo sería un auténtico cambio, daría más protagonismo a la sociedad civil, aligeraría el Estado, conseguiría mayor bienestar social, aunaría la libertad y la equidad social. Evidentemente hay que contar con las características culturales de los pueblos en los que se quiere implantar, pero aún en la sociedad más corrupta existe un potencial de lucidez, honradez, civismo, coraje y espíritu creador. Hace falta prender la mecha, y ¿esperar?.
... “Pero para aquellos que estén pensando implicarse en una empresa social, no es preciso esperar. Se puede ver el impacto enseguida, no en el conjunto de la sociedad pero sí en una parte de ella. Ruego encarecidamente al que tenga una idea para una empresa social, que empiece a trabajar en ella tan pronto como sea posible. Aunque mejore la vida de tan sólo cinco personas…vale la pena emprenderla. No hay que esperar a ver el impacto sobre millones de personas. “Millones” es un número enorme. Pero si el trabajo propio tiene un impacto positivo sobre cinco o diez personas, se habrá creado una semilla. Entonces se la puede plantar un millón de veces” (Las empresas sociales ,MUHAMMAD YUNUS)