martes, 13 de noviembre de 2012

Yo soy español...

Me temo que lo que buscamos es estar calentitos, aunque ese calor provenga del estiércol.
Queremos calorcito, aunque sea a costa de hacer fermentar nuestra libertad en un caldo de cultivo pantanoso y putrefacto. 
Ese calorcito lo proporciona el pensamiento masivo y ya digerido.
Ese calorcito lo proporcionan los gritos que se imponen a la razón, los gritos que apagan cualquier atisbo de explicación y entendimiento.
Y mientras, aquellos que tratan de razonar y pensar, buscar una alternativa, se ven apartados y aislados de ese conjunto endogámico cuyos miembros se lamen las heridas los unos a los otros, infestándoselas a más no poder a cada segundo, mutilando a cada instante su capacidad librepensadora. ¿Para qué, si solo me va a traer problemas? Que sea el vecino el que dé el primer paso. Mejor quememos todos al infiel en la hoguera.
Qué difícil es salir de ahí y buscar el propio camino, un camino nuevo.
Que cada cual juzgue según su conciencia y según crea conveniente.
No, no son demagogia las palabras directas, llanas y simples de un humilde tractorista...no hay demagogia. Hay esencialidad sin rodeos.