viernes, 18 de enero de 2013

Sube la marea de la indignación ciudadana


Las últimas entregas del largo culebrón de la corrupción, las cuentas en Suiza, los pagos en negro, el ático marbellí, la larga lista de los Fabra, Baltar, Miguel Blesa, Rodrigo Rato nos han llevado a un punto de máxima crisis institucional y pérdida de legitimidad del Gobierno y el Partido Popular que lo sustenta.
En el período de máxima movilización social de las últimas décadas la ciudadanía está dando pruebas de su generoso compromiso con la defensa de nuestro modelo social. La Educación, la Sanidad, la Dependencia, los derechos laborales, los servicios Sociales, la función pública, la cultura, los bomberos, telemadrid…. Hemos salido a la calle unas y otra vez con las mareas ciudadnas, haciendo un enorme esfuerzo, porque sabemos que nos jugamos el futuro.
La marea sube, con sus olas verdes y blancas, desborda previsiones. Si el gobierno esperaba que nos cansáramos, ahora parece ofrecernos una nueva oportunidad para unirnos en las calles y en las plazas con un grito compartido #CorrupciónCero #SiSePuede
Esta tarde entorno a la calle Génova escucharemos un clamor pidiendo la dimisión del Gobierno. Y Rajoy sigue desaparecido.
Todo parece una invitación a la insurrección ciudadana, porque la marea sube y sigue subiendo y si no obtiene un cauce, se desbordará inevitablemente.
Cuando van a cumplirse 32 años del 23F, cuya superación supuso la consolidación de la democracia frente al golpismo cuartelario, estamos ante la mayor crisis institucional del régimen instaurado con la Constitución del 78. Todas y cada una de las instituciones del estado sufren una gravísima crisis de legitimidad por la confluencia del empobrecimiento generalizado de la población y la pérdida de derechos por un lado y por otro lado el interminable rosario de la corrupción.
Sube la marea ciudadana de la indignación
Pero el ataque que sufre la Democracia no viene ya de los cuarteles, sino de los parqués de las Bolsas, los llamados mercados, el capital financiero globalizado. La corrupción añade dolorosas guindas de esperpento a lo que es toda regla un Golpe de Estado Financiero Global.
En 1981, salimos a la calle en defensa de la Democracia, la Libertad y la Convivencia. En 2013 hay sobradas razones para confluir en las calles y en las plazas en una gigantesca marea ciudadana que ponga los derechos por encima de los mercados y la soberanía ciudadanía por encima de una economía especulativa y criminal.