sábado, 26 de octubre de 2013

EQUO, DIFERENTE.


Equo es diferente. Es un soplo de aire fresco, es alternativa ilusionante y lúcida. ¿Un partido para soñar? Sí, pero sobre todo para hacer realidad los sueños con valentía. Y aquí surge el debate de si se trata de un partido de izquierda. Un debate interesante, en el que contrastar puntos de vista diferentes y también muchos puntos en común.

Quisiera exponer mi opinión, sobre todo teniendo en cuenta la percepción que de “partido de izquierda”, “partido de derecha” tienen los ciudadanos. La percepción de cada uno tiene que ver sobre todo con las propias vivencias, con la propia historia y circunstancias. Por eso creo importante, aún con el riesgo de simplificar excesivamente, hacer una relación de lo negativo y de lo positivo que los ciudadanos pueden entender por derecha o izquierda.
Para los que piensan que “partido de derecha” significa favorecer la libertad sin límite a costa de la desigualdad entre los ciudadanos y del sometimiento de los más desfavorecidos; poner a las personas al servicio del dinero y los mercados, la competitividad por encima de la cooperación, el crecimiento sin límites a costa de la destrucción del medioambiente y del bienestar de las generaciones futuras, manipulación de la información en beneficio del partido: EQUO no es de derecha
Para los que piensan que “partido de izquierda” significa uniformidad, colectivismo, sometimiento del individuo a los principios del partido y a sus decisiones renunciando a la participación activa, delegar en el partido y en el gobierno ( en el caso de alcanzar el poder) la solución de todos los problemas; laicismo agresivo contra las creencias religiosas de las personas; mala gestión de los bienes públicos, despilfarro y derroche, por intereses particulares, corrupción o por demagogia; manipulación de la información en beneficio del partido: EQUO no es de izquierda.
Para los que piensan que “partido de derecha” significa respeto a las diferencias de todo tipo, libertad e iniciativa individual dentro del límite del bien común, compromiso, responsabilidad y eficacia en la gestión de los bienes públicos. EQUO es de derecha.
Para los que piensan que “partido de izquierda” significa, equidad y justicia social, cooperación y respeto por la dignidad de la persona, de todas las personas; el dinero y la economía al servicio de los ciudadanos; libertad del individuo limitada al bien común; aceptación de las diferencias de todo tipo, laicismo respetuosos con la diversidad de creencias siempre que no atenten contra los Derechos Humanos; transparencia y horizontalidad, participación y compromiso responsable de todos los ciudadanos. EQUO es de izquierda. Y EQUO es un partido que defiende la ecología, el desarrollo sostenible como parte de su ADN, no como un maquillaje oportunista para campañas de marketing.
Es cierto que las personas procedentes de la izquierda (entre las que me incluyo) protestarán y explicarán que los defectos que se atribuyen a la izquierda no corresponden a la auténtica izquierda; pero hoy la gente está harta de ideologías y ya no se fía más que de las obras: de cómo han actuado y actúan las personas de los diferentes partidos. EQUO es un partido para personas críticas e inquietas, no por eso menos lúcidas y rigurosas; personas independientes y al mismo tiempo comprometidas con sus conciudadanos. Personas que saben que no es fácil abrir caminos nuevos, pero que son estos caminos los que nos hacen avanzar.