lunes, 28 de octubre de 2013

OTRO SISTEMA ECONÓMICO, ¿ES POSIBLE? (antonio fernandez)


 Hace unos días leí en "El País" un esclarecedor y doloroso artículo de Concha Caballero: " Cuando termine la recesión habremos perdido treinta años en derechos y salarios".

Recojo unos seleccionados párrafos por más explícitos y dramáticos.

"Un buen día del año 2014 nos despertaremos y nos anunciarán que la crisis ha terminado ...".

"... nos reprocharán nuestra desconfianza, darán por buenas las políticas de ajuste y volverán a dar cuerda al carrusel de la economía...".

"... los que de verdad dominan el mundo habrán puesto punto final a esta crisis estafa -mitad realidad, mitad ficción-, cuyo origen es difícil de descifrar pero cuyos objetivos han sido claros y contundentes:hacernos retroceder
treinta años en derechos y salarios ...".


"... cuando los salarios se hayan abaratado hasta límites tercermundistas ... cuando hayan arrodillado a todas las profesiones para que sus saberes quepan en una nómina escuálida ...".

"... cuando dispongan de una reserva de millones de personas paradas dispuestas a ser polivalentes, desplazables y amoldables con tal de huir del infierno de la desesperación ...".

"... cuando la salud se compre ... cuando nos cobren por cada derecho, por cada prestación ...".

"... Tan solo cinco años han bastado para reducir a cenizas derechos que tardaron siglos en conquistarse ... su gran triunfo será no sólo hacernos más pobres y desiguales, sino también más cobardes y resignados ... ".

Ya nos enseñaron Marx y Schumpeter, que las crisis son en su mediano y largo plazo, parte intrínseca del Sistema de Economía Capitalista (y que eventualmente lo destruirán).

Ambos pensadores permiten entonces a Keyness sugerir que el sistema delineado por Adams Smith sólo puede referirse a una etapa y momento específicos en los cuales el capitalismo está en desarrollo, pero en general, este desarrollo no puede persistir sin crisis y no puede aportar prosperidad a unos si es que no se está explotando a otros.

Si aceptamos entonces que las crisis son parte inherente del desarrollo capitalista, la eliminación de dichas crisis habrá de demandar medidas que vayan más allá, o sean en algún concepto, contrarias o rectificatorias de este sistema.

¿Podrían el crecimiento y producción sostenibles ser una  solución?.

¿Tendrían, tal vez, juego en estos nuevos conceptos la creación de Empresas por el Bien Común?.

¿Podría la llamada Banca Ética tener algún protagonismo en este nuevo y más racional panorama económico?.

La incontestable realidad conclusiva de los avatares del Sistema Capitalista es la descrita aquí, plenamente aceptada por la denominada ciencia económica.

Deberemos por tanto asumir, de una vez por todas, que hemos de crear un innovador procedimiento, método o sistema que nos asegure una mayor viabilidad, menor incertidumbre. Otra opción que posibilite una más duradera y sostenible producción, basada en una mayor racionalidad, ecológica; que ofrezca al hombre un más prometedor futuro. En definitiva, el horizonte de un mundo mejor.