sábado, 18 de enero de 2014

EQUO no va de pajaritos y vaquitas en el prado

No es un partido de diseño, ni de amazonas. No es un partido de ilusos en busca de quimeras, ni un sucedáneo de los auténticos partidos políticos como la achicoria es un sucedáneo del café: estas son algunas de las lindezas con las que se ataca a este nuevo partido político desde ambos lados del espectro político actual.                                                                                                                                                                                        EQUO es una nueva forma de hacer política, una alternativa para salvar una democracia   moribunda. Es un partido serio, por más que esta seriedad pretendan atribuírsela en exclusiva los grandes partidos que dominan los parlamentos y que sin embargo están muy lejos del pueblo a quien pretenden representar, lo cual no tiene nada de seriedad ni de rigor.       Sin este tipo de alternativas, la democracia deriva sin remedio hacia una oligarquía, o en el peor de los casos a nuevas dictaduras de uno u otro signo.                                                                                                                                                                                      EQUO pretende un cambio social y económico   que revierta el orden actual y ponga al dinero, al poder y a la información  al servicio de las personas equitativamente, armonizando la libertad y la iniciativa del individuo con el bien común. Esta nueva perspectiva supone un cambio radical en los que ejercen la política, aquellos que deben ocuparse de los intereses de sus conciudadanos y no hacer de su ejercicio un modo de enriquecimiento gracias al poder y al control de la información.                                                                                                                                                                                                         EQUO es un partido que aúna equidad y ecología, porque no hace dicotomía entre personas y su ecosistema. La persona está integrada en la Naturaleza, es parte de ella. No puede haber auténtico progreso, auténtico desarrollo, si no es sostenible. Esto no tiene nada que ver con el estereotipo del  ecologista alienado    comiendo hierba en el prado escuchando el canto de los pájaros. La explotación salvaje y desconsiderada de los recursos naturales ha sido fuente de  abusos y explotaciones de unos pueblos sobre otros, y de unas generaciones sobre otras: el bienestar de las futuras generaciones dependerá de un cambio político profundo. Y este cambio es posible, depende sobre todo de que la política no esté al servicio de intereses de ciertas oligarquías.                                                                                                                                                         EQUO defiende la libertad de los individuos, la equidad y la igualdad, por ello hace especial hincapié  en  los derechos y el papel de la mujer. No se puede obviar la mentalidad machista de nuestra sociedad, por más que se suponga que esta distorsión de perspectiva está superada. Hombres, y también mujeres, necesitan tomar conciencia de esta igualdad fundamental   y otorgar a la mujer el papel que le corresponde, con ello todas ganaremos, las mujeres pero también la sociedad en su conjunto. No se pretende remplazar el patriarcado por el matriarcado, sino establecer un sistema en el que la dignidad y el valor de la persona sea el pilar que todo lo sustente.                                                                                                                                                                                                       Y nadie dice que vaya a ser fácil: habrá que estar muy vigilantes a nuestro principal enemigo: nosotras mismas, para que tengamos el coraje de avanzar siempre hacia la Utopía, para desaprender todo lo que sea necesario, para salir de nuestra zona de confort   y no acomodarnos nunca. No ser nunca animales de sillón.