jueves, 24 de septiembre de 2015

La crisis de los refugiados: hemos visto los efectos, busquemos las causas.

Inma Torres participó el pasado domingo 20 de septiembre en un acto celebrado en Alcorcón para analizar la crisis de los refugiados. Desde la perspectiva de EQUO puso en evidencia que cuestiones como el cambio climático y el deterioro del medio ambiente causado por el actual modelo económico están en la raíz de los grandes conflictos mundiales.



"Soy  miembro de Equo, un partido que tiene entre sus luchas la ecología y el feminismo, lucha en la que tratamos de construir un modelo diferente de práctica política, económica, social, de relación con el medio ambiente. Para Equo el cambio que necesita la sociedad pasa por que la ciudadanía se haga consciente de su responsabilidad y su poder en las calles y en las instituciones.
Me gustaría tratar el cambio climático y sus consecuencias para las personas al tratar de las personas refugiadas de Siria y otros países africanos.

Sorprende escuchar a los gobernantes del PP pronunciar compromisos de acogida de personas refugiadas sirias. Escuchar de su boca palabras como justicia, solidaridad, valores, humanidad.
Y es que más cerca de lo que estamos acostumbradas, de la ideología del PP, son declaraciones como la de que muchas de las personas que están entrando en Europa son yihadistas.
Están demasiado cerca las escenas en que el Mediterráneo acaba con la vida de personas que tratan de llegar a las costas españolas huyendo del hambre y la falta de esperanza en el futuro. Demasiado cerca las declaraciones y los hechos y reformas legales que convierten a las personas migrantes en delincuentes. Las concertinas, la retirada de la tarjeta sanitaria, los disparos de pelotas de goma que condenan a las personas a morir ahogadas.
Y nos encontramos con un nuevo flujo de personas que huyen, fundamentalmente de Siria, tratando de llegar a Europa.
Si me lo permitís, quisiera leeros una referencia de ACNUR (Agencia de las NNUU para los Refugiados), acerca de la especial problemática que afecta a las refugiadas.
"Las mujeres refugiadas son vulnerables a todo tipo de violencia en cada etapa de su huida. La desintegración de la familia incrementa su vulnerabilidad ante la violencia, la intimidación y los abusos sexuales. Las mujeres refugiadas pueden ser las únicas responsables de la supervivencia de sus hijos. Mientras huyen solas de las zonas de conflicto corren el riesgo de ser violadas o maltratadas por soldados o guerrilleros. Con mucha frecuencia el género, el desplazamiento y otros factores combinados aumentan la discriminación en contra de las mujeres y las niñas."
Ante esta situación es inadmisible que estados europeos pongan barreras burocráticas y levanten muros para soslayar sus responsabilidades políticas y humanitarias.

El corazón se encoge ante las imágenes de inocentes muertos en la arena, ante los dramas de familias, de niñas y niños, sin que se expliquen, como siempre ocurre, las causas de todo.
Los problemas de acceso a recursos esenciales para la vida, como el agua o los alimentos, junto con problemas políticos, sociales y productivos, son la causa de fondo de muchos conflictos armados en la actualidad. Desde 2006 en Siria se vive una de las peores sequías y carencias de grano de su historia. En el noreste del país cerca del 75% de la población ha sufrido carencia de grano y los ganaderos han perdido el 85% del ganado, lo que ha afectado a 1 millón 300.000 personas.  Cerca de 800.000 sirias han perdido totalmente sus medios de vida por la sequía.
Los países desarrollados económicamente son responsables de la inmensa mayoría de los gases de efecto invernadero que causan el cambio climático. Quemamos petróleo, gas y carbón en centrales térmicas para producción de electricidad, en motores de coches, en calderas para calefacción. La contaminación y el clima no entienden de fronteras y las consecuencias de lo que hacen los países ricos se sufren muy especialmente en países donde es mayor la vulnerabilidad de la población  ante sequías  y otros eventos climáticos extremos.
La situación en el norte de África y Oriente medio no va a hacer sino empeorar. Es por ello que la ciudadanía y los gobiernos de los países desarrollados económicamente tenemos el deber de movilizarnos para lograr objetivos de reducción de los gases de efecto invernadero que eviten llegar a un punto de no retorno del cambio climático.
Es necesario luchar también contra las mafias que tratan con las personas que huyen, aprovechándose de su horror, a cambio de grandes cantidades de dinero. Y no debemos tampoco olvidar a las personas que no han podido escapar aún de Siria.
Los países de destino deben ser espacios de paz y acogida para personas que huyen.
La ciudadanía tiene el deber de marcar el camino a los gobernantes, ante la falta de justicia, de solidaridad, de valores, ante la hipocresía tenemos la responsabilidad de recordarles a los gobiernos que la democracia es el gobierno del pueblo y la sociedad es acogedora,  solidaria y empatiza con los que huyen de la miseria, el hambre, la guerra y la muerte. Debemos ocupar el espacio institucional y ocupar las calles y gritar hasta que nos escuchen que necesitamos otro mundo, y que es posible, y urgente.
Paris va a acoger y presidir la vigésimo primera Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015, también llamada «París 2015» del 30 de noviembre al 11 de diciembre. Se trata de una fecha crucial, ya que debe desembocar en un nuevo acuerdo internacional sobre el clima aplicable a todos los países, con el objetivo de mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC. Aunque las evidencias científicas exigen un compromiso mucho más exigente.

Si los gobiernos allí presentes no responden más que a los intereses de las petroleras, trasnacionales y otros grandes intereses, deberemos hacer oír nuestra voz, una única voz, la de la gente normal, que quiere vivir en paz. Una paz entre las personas y con el planeta, en un equilibrio fundamental. Ya existen alternativas tranquilas, de cambio progresivo hacia un modelo más respetuoso con las personas y con el planeta. Cooperativas de consumo eléctrico, banca ética, agricultura ecológica y de proximidad, uso de la bicicleta como medio de transporte cotidiano,  Comercio Justo y otras muchos proyectos que son ya realidad permiten construir otro mundo, adelantándonos a lo que es la única alternativa, pese a quien pese, especialmente a los grandes intereses, lobbys, multinacionales y usuarios de las puertas giratorias.
También es urgente poner los medios necesarios para paliar la desigualdad social en la que vivimos y para paliar las necesidades de las personas refugiadas, lo que es responsabilidad de las instituciones, pero también de cada una de nosotras.
Si no se ponen los medios necesarios para que todas las personas, incluidas las que huyen del conflicto, tengan asegurada una vida digna, empezarán a surgir con fuerza discursos xenófobos y racistas de la peligrosísima ultraderecha.
Sólo hay un medio para evitarlo: construir la convivencia para evitar que el discurso del miedo a la persona desconocida, con raíces y cultura diferentes vaya levantando un muro que divida a la sociedad, abonando el camino a movimientos y opciones políticas ultraderechistas, que pueden elaborar un relato de mentiras y culpabilidades que no lo son.  No permitamos que nos manipulen, debemos conocer las causas profundas de las situaciones. Información, conciencia crítica y solidaridad activa harán que el flujo de personas sirias no se convierta en un problema, sino en una oportunidad de crecer como Estado democrático y solidario".
  
Intervención de Inmaculada Torres Cachinero