lunes, 16 de noviembre de 2015

Refugiados climáticos, los olvidados.

Rosa Martínez, co-ortavoz de EQUO  y nº 2 por Bizkaia en las listas de Podemos para las elecciones generales, nos pasa las conclusiones sobre los refugiados clímaticos que os copiamos abajo.


"Estas son las conclusiones de la mesa de debate organizada por EQUO el 4 de Noviembre 2015 en Madrid sobre refugiados climáticos. He recogido estas ideas aquí como un resumen de las propuestas y perspectivas presentadas por los participantes: Luis González Reyes (Ecologistas en Acción), Nuria Diaz (CEAR), Teresa Ribera (ex Secreatria de Estado de Cambio Climático), Angel Calleja (periodista) y Florent Marcellesi (portavoz de EQUO en el Parlamento Europeo). La mesa fue moderada por Mª Eugenia Rodríguez Palop.
A pesar del debate existente sobre la exactitud del término “Refugiado climático”, es evidente que resume y facilita la comunicación realidad compleja. Las personas a las que consideramos refugiadas climáticas, lo son porque migran buscando una vida digna y porque su vida está en peligro. Tanto si hablamos de refugiados climáticos (razones causadas por el cambio climático) o ambientales (degradación del medio ambiente por cualquier razón), ambos términos hacen referencia al cambio global que estamos viviendo. El cambio global afecta al clima sí, pero también al agua, aire, suelos y la biodiversidad.
refugiadosclimaticos
Es una evidencia científica que tanto el cambio climático como el cambio global son consecuencia directa de la actividad humana, pero sólo de la llevada a cabo por un pequeño porcentaje de la población mundial. Sin embargo, sus consecuencias e impactos se sufren en todo el planeta y afectan a todos sus habitantes.
Un sistema energético derrochador y basado en combustibles fósiles, el extractivismo y la sobreexplotacion de recursos naturales son las bases de un modelo de producción y consumo, que articulado entorno a las leyes del libre comercio y el gobierno de las multinacionales, es responsable directo del cambio climático. Por tanto, es el afán del beneficio económico y nuestro modo de vida lo que provoca que millones de personas en el mundo cada año migren por causas climáticas y ambientales.
La desigualdad es otra causa directa de nuestro sistema: dentro de las sociedades y entre sociedades. No podemos olvidar que justicia social y ambiental van de la mano. Y los refugiados climáticos son un ejemplo perfecto de como un fenómeno tradicionalmente valorado por sus consecuencias ambientales (el cambio climático) tiene un gran impacto social (las migraciones forzadas). En este sentido, puesto que altera el comportamiento de las comunidades y tiene efectos en los sistemas socioeconómicos, quizá deberíamos hablar de refugiados socio-ambientales.
Otra dimensión a tener en cuenta es la política. Por un lado, está la realidad de que muchos de los países más afectados no tienen estructuras políticas que permitan llevar a cabo una política de adaptación y mitigación frente al cambio climático y los desplazamientos forzados. Por otro, hay una evidente crisis política en las democracias occidentales, subordinadas al poder e influencia de las multinaciones. La comunidad internacional y los gobiernos no son capaces de generar el marco adecuado para hacer frente a los retos del siglo XXI, doblegando el bien común frente al beneficio económico.
Es evidente que la comunidad internacional debe ponerse a trabajar en la cuestión de las migraciones de origen climático y ambiental. Hay buscar una solución política y articular una estructura jurídica que dé respuesta al creciente fenómeno de los refugiados climáticos. Es imprescindible también asegurar la financiación para proyectos y planes de adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático; pero también para hacer frente a los desplazamientos y a la integración.
Ante esta situación, hubo 3 propuestas sobre la mesa que fueron compartidas por todas las personas participantes:
1) La necesidad de visibilizar una realidad acuciante: hay que dar cifras, hablar de las causas climáticas y medioambientales, nombrar las dificultades de movilidad a los que se enfrentan estas personas, las características específicas. Está claro que los refugiados climáticos no tienen rendimiento electoral y que están fuera del discurso político y mediático. Pero está en nuestra mano exigir responsabilidad y sancionar políticamente a quien no lo atienda.
2) La urgencia de una acciones políticas decididas sobre la crisis civilizatoria. Tenemos que transformar nuestra sociedad desarrollista, basada en el crecimiento económico infinito en un planeta de recursos finitos y en la que la búsqueda incansable el beneficio económico, nos está conduciendo al cambio climático. En este sentido, la Cumbre del Clima de París tiene que ser el primer paso de muchos otros en los que la comunidad internacional tome el mando de la acción contra el cambio climático con un acuerdo ambicioso y vinculante sobre reducción de emisiones.
3) La exigencia de crear instrumentos jurídicos que protejan a las víctimas de nuestro modo de vida. Hay que ir hacia la articulación de las leyes locales y nacionales con acuerdos internacionales que faciliten y encuadren las migraciones forzosas dentro del respeto a los derechos humanos.
Lo que está claro es que quienes más necesitan que se actúe contra el cambio climático y más necesitan que afrontemos el fenómeno de los refugiados climáticos ni son responsables, ni su voz tiene la suficiente fuerza. Es por ello, que dependen de nuestra solidaridad y de la visión global que le demos al cambio climático y a sus consecuencias sociales.
Pero no olvidemos que tras los datos científicos sobre cambio climático y degradación de medio ambiente causados por la actividad humana, las cifras de personas desplazadas por causas climáticas o ambientales hay personas personas con vida propia que un día la ven destrozada, y ni siquiera los desplazamientos la arreglan. Estas personas tienen cara y tienen voz, en este caso de mujer: Climate induced migration: Voices from the frontline"

Algunas lecturas recomendadas:
Proteger y reconocer a los refugiados climáticos. Artículo de Rosa Martínez y Florent Marcellesi (El País,  27/10/2015)
Siria, una guerra climática (y las que están por venir). Artículo de Rosa Martínez y Florent Marcellesi (Eldiario.es, 09/09/2015)