lunes, 25 de febrero de 2013

EMPRENDEDORES CON ALMA SOCIAL

Copio fragmento del artículo de El Pais, con enlace al texto completo. Para los que luchamos  por una Plataforma por el empleo social y sostenible AlcorEss, un impulso más para seguir...no son quimeras o sueños románticos, son altenativas reales.


 

"Emprendedores con alma social

Las llamadas ‘empresas sociales’ se hacen un hueco donde no llega el Estado ni el sector privado
La Comisión Europea quiere darles un marco jurídico propio para favorecer su crecimiento
La empresa Mil Historias da trabajo a personas en riesgo de exclusión. / Santi Burgos
Su trabajo debe repercutir en que la sociedad mejore, pero deben conseguirlo manteniendo la rentabilidad económica. Son proselitistas de su propio modelo de emprendimiento y a menudo trabajan en red. Y cada día son más numerosos en España. Son las llamadas empresas sociales, y poco a poco empiezan a abrirse un hueco importante en el tejido empresarial europeo.
“El emprendedor social busca obtener beneficios, no para enriquecerse, sino para reinvertirlos en el propio proyecto, quiere que su compañía sea sostenible y, de forma paralela, busca el impacto social de su empresa. El objetivo de estos proyectos es dar solución a un problema social, sea de la envergadura que sea. Esto hace que sean empresarios muy involucrados con su idea de negocio, que trabajan con mucha ilusión”, explica Marta Solórzano, codirectora del curso de experto universitario en Emprendimiento e Innovación social de la UNED y profesora de organización de empresas. “Como es un sector que se enfrenta a muchas dificultades, saca recursos de donde a otros no se les ocurre y, debido a ese fin social, logra involucrar a personas que no se implicarían igual en iniciativas puramente empresariales”.
La primera dificultad estriba en definir qué es exactamente el emprendimiento social. En ello está la Comisión Europea. Aunque comparten con muchas ONG su finalidad social, las empresas sociales tienen que ser económicamente sostenibles y concebirse así desde el principio, aunque reciban puntualmente alguna subvención. Esta es la descripción de estas empresas aceptada por todo el mundo académico, a nivel internacional, y asumida por la propia Comisión Europea. Pero esta reconoce, a su vez, que es un problema que “no haya un modelo legal definido para estas empresas”, que “se posicionan entre el sector privado tradicional y el sector público”. Aunque sí está claro que la característica esencial que las diferencia del resto “es que tienen un objetivo social y societario combinado con el espíritu empresarial del sector privado”.
Así, la consideración de empresa social se aplica ahora a las compañías según su forma jurídica. Por ejemplo, estarían incluidos en esta definición desde los centros especiales de empleo a las cooperativas, las empresas de inserción laboral y las sociedades anónimas laborales, entre otras. Pero dentro de estas formas jurídicas hay compañías más volcada en el llamado “beneficio social” que otras. De la misma manera que hay empresas que tienen como objetivo esencial la búsqueda de un bien social y que no son computadas porque están registradas con otra forma jurídica.
“Este tema se está tratando aún en la Comisión Europea, porque como hay un déficit de fondos públicos para cubrir el Estado de bienestar se ha detectado que las empresas sociales son un sustituto ideal para hacer actividades que antes realizaban las empresas sostenidas con fondos públicos. También hay muchos servicios que realizan las ONG con fondos públicos que podrían experimentar un cambio. Por ejemplo, una ONG puede montar un centro especial de empleo que consiga financiación para la venta de sus productos o servicios”, señala Mercedes Valcárcel, doctora en Ciencias Sociales, especializada en este tipo de emprendimiento y en la valoración de su impacto social. Valcárcel ha colaborado en el Grupo de Expertos en Emprendimiento Social de la Comisión Europea y es una de las creadoras de la Fundación Isis, que apoya este tipo de iniciativas.
Estos proyectos buscan el beneficio para reinvertir en sí mismos
El recorte en las subvenciones públicas está llevando a muchas ONG a intentar reconvertirse en empresas sociales, para intentar ser sostenibles económicamente mediante el uso de herramientas de tipo empresarial..."

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