lunes, 26 de agosto de 2013

PAISES PRIVILEGIADOS Y DESMEMORIA TEUTONA

 Ya traté sobre el muy bajo nivel de credibilidad en España hacia sus Instituciones; también hice alguna concreta crítica de las de la Unión Europea; ahora les corresponden determinadas censuras (que también las merecen) a otras Organizaciones más destacadas, si cabe, amén de ciertas reincidencias a las ya citadas.

Parece ser que muy determinados y puntuales países disfrutan de especiales privilegios y excepciones injustificadas, al menos desde la perspectiva de la más aparentemente pura racionalidad.

Veamos: la ONU, además de su ganado a pulso descrédito, es uno de estos ejemplos de mayor incomprensible disparidad institucional que existen y a los que me refiero.

Su más emblemático Departamento, el Consejo de Seguridad, cuya básica función es mantener la paz entre naciones, parece debiera ser nítidamente equitativo entre ellas. Sorprendente e irracionalmente, este club cuenta con cinco distinguidos y especiales socios con "derecho a veto", cuyas decisiones prevalecen siempre por encima de la opinión colegiada de los otros quince miembros que lo completan.

Este grupo es el único de toda la macroorganización que emite "Resoluciones" de obligado cumplimiento, de acuerdo a lo establecido por la Carta de Naciones Unidas.

Muy a pesar de dichas "Resoluciones", éstas, junto a otras oficiales "Recomendaciones" y "Sanciones" de distinto tipo, son obviadas y desoídas con absoluta prepotencia por los precedentemente citados privilegiados países, ejemplos:

-Marruecos, con el contencioso del Sahara.
-Reino Unido, con el sempiterno y colonizado Gibraltar.
-Israel con la invasión y agresión permanente del territorio palestino.
-Estados Unidos y la Federación Rusa con Afganistán.
-El "Trío de las Azores" y su arbitrariedad guerrera con Irak.


Otro de los máximos Organismos de funcionalidad irregular es la OTAN (alianza intergubernamental, basada en el Tratado del Atlántico Norte).

El peso específico de la OTAN en gasto militar combinado (todos los países miembros) supera el 70% del gasto militar mundial.

La estructura militar de la OTAN fue creada por la dirección de los comandantes de Estados Unidos, país que también le dedica el mayor desembolso económico.

Será probablemente por estas dos poderosas razones por las que Estados Unidos continúan "dirigiendo" tan poderoso ejército, a sus absolutas y cuasi exclusivas expensas decisorias.

Es por ello, entonces, que esta importatísima Organización multinacional viene también a demostrarse muy espureamente interesada y por tanto claramente contraria a la equidad.

Y respecto a otra vez las Instituciones continentales, la llamada "Troika" europea tampoco resulta, para nada, corresponsablemente igualitaria en el trato a los diferentes veintiocho Estados que conforman la Unión, sino que distingue muy claramente a los países del Norte, de los del Sur.

Sabidos son sus diferentes niveles económicos, pero ello no debiera obstar para ostentar igual consideración y mismos derechos. Se supone que la U.E.y sus máximos representantes vienen obligados al mantenimiento del mismo respeto y nivel de relaciones, en absoluta paridad con unos y con otros miembros de la Organización ... y también con idéntica solidaridad.

La Sra. Merkel (líder principal y de mayor influencia en la denominada "Troika" europea) persiste, implacablemente, en la obligación, sin "conditio ecuanom" de que los sureños países de Europa salden sus deudas a muy determinados y cortos plazos, exigiendo para ello a sus respectivos gobiernos la aplicación de muy restrictivas y dramáticas medidas sobre sus poblaciones. El caótico resultado de dichas fórmulas están provocando la pérdida de vital cobertura sanitaria, la eliminación de fundamentales derechos sociales, el derrumbe de las condiciones laborales (con un paro "galopante") llegando, en ocasiones, a cuotas de precariedad semejantes a las más típicas situaciones postbélicas.

Este inhumano empecinamiento está empujando a nuestra juventud más luminosa a una inquietante e incierta emigración, quienes emprenden una obligada huida hacia adelante y que han visto rotos, de un plumazo e insospechada e injustamente, sus más legítimos sueños de futuro, sus más halagüeñas y lógicas perspectivas.

Y es entonces y ahora llegado el momento de hacerle recordar a esta líder inflexible, a esta próxima plausible reelegida Canciller de Alemania, algunos capítulos no tan honrosos para su país.

Es la hora de refrescarle la aparente frágil memoria histórica.

Como extracto al detallado análisis que hace Edmundo Fallanás sobre la ingente deuda  que  Alemania siempre se negó a pagar a distintos países, pasaré a referenciar y relacionar justificativamente, tan solo unas meras  pero conclusivas y convincentes referencias.

Estas deudas no fueron, como en el caso presente, causadas por la infamia de unos desaprensivos financieros de reconocimiento internacional, sino consecuencia de dos mundiales guerras, provocadas por el país germano que invadió, saqueó y mató.

Tras perder la I Gran Guerra, Alemania fue condenada al pago de 226.000 millones de marcos de oro, como reparación de guerra (Tratado de Versalles, 1.919).

Entre 1.924-1.929, la República de Alemania recibió préstamos de Estados Unidos por valor de más de un billón de dólares para poderse hacer cargo de las indemnizaciones impuestas por dicho Tratado de Versalles.

El Crack estadounidense de 1.929 obligó a este país a aprobar el Plan Young en 1.930, reduciéndose la deuda en 112.000 millones de marcos de oro.

Más tarde, nos refiere Faranás, se publicó la moratoria Hoover en las negociaciones de Lausana, donde Francia y Reino Unido renunciaron a la percepción de sus respectivos derechos indemnizatorios.

El resultado fue que Alemania se vio liberada de su deuda en un 98% y el resto, el 2%, fue unilateralmente suspendido por Hitler inmediatamente a su llegada al poder.

Como consecuencia de la II Guerra Mundial volvió Alemania a ser castigada con ingentes indemnizaciones económicas, deudas jamás saldadas hasta el Tratado de Londres de 1.953, por el que quedó congelada dicha deuda.

Sorprendentemente, es a Grecia a quien en estos momentos todavía Alemania debe 3.500 millones de dólares (Hitler impuso al país heleno un préstamo por tal cantidad, además de invadir su territorio). La actualización a día de hoy equivaldría a 163.000 millones de dólares, más el coste de las reparaciones de guerra, calculado en 332.000 millones.

Grecia, uno de los citados países del sur continental más agredidos por las luctuosas medidas impuestas, caso de serle saldada tal deuda, finiquitaría las suyas propias y evitaría mayor sufrimiento a su Pueblo.

Como hemos podido ver, Europa mostró siempre una generosidad hacia Alemania en nada recíproca a la mostrada por tan inflexible Canciller con los actuales desdeñados países sureños.


No es por tanto corresponsable la aceptación, de buen grado, de tan drásticas y dolorosas exigencias, ni la asunción de tan inapropiadas lecciones de legalidad internacional. Tal como demuestra con su desmemoria interesada, la representante teutona carece, para ello, del título moral necesario. Sus impositivas y acuciantes reclamaciones no se compadecen con tan mal ejemplo demostrado.

Al contrario, debieran ser muy otras las actitudes esperables, bien diferentes y más humanizadas propuestas, más comprensivas, más solidarias ...

Recapaciten, miembros de la "Troika" europea, recapaciten ...

sé EQUOlogico