sábado, 2 de noviembre de 2013

Warren Buffett: "por supuesto que hay lucha de clases y los ricos estamos ganando".

ELECCIONES EUROPEAS

Nos acercamos a las próximas elecciones europeas.


Para  España (a la vista del escaso porcentaje de votos), pero también para otros países -curiosamente con prevalencia palpable del cono sur continental-, estos sufragios siempre nos resultaron insuficientemente atractivos... y así nos "luce el pelo" en la actualidad.

Al parecer, nuestra representación política en Europa nunca nos preocupó demasiado, es más, ni siquiera nos interesó suficientemente.

Pero, si al parecer, los países miembros de la U.E. hemos de continuar asociados a esta macroinstitución, y si a lo que vemos, los gobiernos estatales que la conforman han de seguir cumpliendo "a rajatabla" con las "disposiciones" que de sus respectivas ejecutivas colegiadas dimanen (sometidos por tanto a este superior orden internacional) tenemos entonces los Pueblos, los ciudadanos europeos, la obligación moral de tratar de cambiar de manos las riendas dirigentes de dicho omnipoder.

Hemos de tomarnos mucho más en serio este enfrentamiento electoral representativo, de cuyos resultados depende, nada menos, que nuestro futuro, nuestro vital horizonte.

Ya conocemos, en "nuestras propias carnes", las consecuencias de nuestra común y casi doméstica desidia. Ya sabemos también y del "otro lado", del subterfugio utilizado para mantener a las poblaciones alejadas de esa oligarquía que nos gobierna en la sombra, de acuerdo con la lógica de la acumulación y la dominación.

En el Nuevo Orden Mundial: "el mundo debe ser gobernado por los ricos y para los ricos. El Sistema Mundial no se parece en nada al Libre Mercado clásico: la expresión mercantilismo mundial sería más acertada. El ejercicio del gobierno se halla, cada vez más, en manos de unas enormes instituciones privadas y de sus representantes". (Noam Chomsky).

Yo le reconozco lo acertado de su aserto a Warren Buffett: "por supuesto que hay lucha de clases y los ricos estamos ganando".

La lucha de clases, ya insertos en el siglo XXI, continúa plena y penosamente vigente.

Se nos ha retrotraído a treinta, o cuarenta años. Nos han arrebatado, unilateralmente y con absoluta prepotencia e impunidad, derechos sociales y laborales que nos costaron decenios conseguir a costa de muy ardua y dura lucha y tras la caída de muchos héroes, anónimos, o ya olvidados.

En estos momentos el poder nos es ajeno. Como siempre, los poderes fácticos se encuentran frente a nosotros, defienden como les es más habitual, intereses muy contrarios. Tan sólo disponemos de muy limitados medios a nuestro alcance, los escasos útiles que nos ofrece la democracia, esta actualmente anémica, tortuosa y bastante desacreditada democracia pero también única vía para intentar "dar la vuelta a la tortilla".

Por ésto, conciudadanos, hemos de tomarnos muy en serio, mucho más en serio, éstas y siguientes elecciones continentales, nos va mucho en ello. Porque quienes vienen dirigiendo esta globalizada Institución nos están infligiendo dramáticos daños sociales (muy directos, ni siquiera "colaterales), nos están empobreciendo, nos están imponiendo penurias y sufrimientos innecesarios e inmerecidos en aras al enriquecimiento mayor de los "menos".

Nos están humillando, nos están despojando, a violentos jirones, de nuestro innato orgullo, y hasta tratan de abatir nuestro propio honor. No lo consintamos, rebelémonos contra la expulsión de nuestros hijos de su país, contra el veto clasista de acceso del Pueblo a la cultura, tratemos de evitar nos dejen inermes frente a la enfermedad, a la desasistencia pública de los dependientes, impidamos la agresión económica a nuestros mayores, no les permitamos nos dejen sin esperanza, sin posibilidades de futuro.

Pero seamos realistas también, apliquemos ese típico pragmatismo popular que siempre nos ha identificado. La única capacidad representativa oficial e internacionalmente aceptada se realiza, en estos momentos, a través de la denominada "partitocracia". Dejémonos, pues,  de cuestionarnos otras fórmulas hoy imposibles de representación ciudadana; olvidémonos, al menos de momento, de si son "galgos, o podencos".

Ineludiblemente, habrán de ser partidos políticos consolidados quienes ostenten oficialmente nuestra voz en los foros de debate y decisorios, en este caso a nivel europeo.

Exijámosles entonces a nuestras organizaciones partidistas electas la mayor coherencia y generosidad posibles a la hora de buscar cauces de aproximación ideológica con otras organizaciones progresistas en la intención de posibles coaliciones para lograr mayor fuerza en su futuro asociado grupo representativo. 

No es necesaria la renuncia a sus respectivos más radicales principios, a sus particulares señas identitarias. Como muy bien repite mi compañera Inés Sabanés: "coincidamos en causas comunes, no en casas comunes".

Por favor, no nos defrauden. Siéntense, hablen, negocien, sin "prejuicios" y como decimos por estos páramos castellanos, "a calzón caído". Repito es mucho lo que nos jugamos. Vayan al núcleo, al "nudo gordiano", no se nos distraigan, no se nos pierdan en disquisiciones banales, ni en diferenciales matices de concepto.

Sean Uds. también conscientes de que precisamos de un Grupo político fuerte en Europa, con acuerdos firmes y claros, asuman formalmente su grave responsabilidad y el peso y  relevancia de lo que representan. Han de intentar ser capaces de contrarrestar el ímpetu neoliberal europeo y sus ciegos y egoístas intereses, contrapuestos frontalmente con la justicia y  equidad que la mayoría defendemos y que en razón nos corresponde. 

¡Tómense, repito, Uds. también en serio las próximas elecciones europeas!.
articulo de antonio fernandez diaz